Al licenciado José Patrocinio González Garrido, uno de los más importantes políticos chiapanecos, se le preguntó:
¿Cómo fue su rendimiento en la preparatoria y dónde la estudió?
“Fue con buenas calificaciones y la cursé en la preparatoria de la UNAM, conocida como Escuela Nacional Preparatoria, que en ese entonces se encontraba en el viejo edificio del Colegio de San Ildefonso. Es un inmueble bellísimo que algunos pueden recordar por el bazucazo que lanzaron sobre una de sus puertas durante el conflicto del 68”.
¿Qué puede decir de su estancia en la prepa?
“El primer día de clases del año 1950, recibí de manera inesperada un golpe en la quijada, que me dejó buenas ganancias; di mi primer paso en una contienda estudiantil que fracasó, pero que me dejó buenas enseñanzas y con un grupo de compañeros de la prepa decidimos apoyar a un candidato a la Presidencia de la República. Con los compañeros compartíamos metas y proyectos similares. En mi caso me propuse ser gobernador de Chiapas, como ya te lo he expresado en otras ocasiones”.
¿Podría detallar esos sucesos?
“Sí. Cuando los alumnos en un grupo aún no nos conocíamos, repito, era el primer día de clases, un estudiante empezó a molestar de manera soez a las compañeras. Le pedí que ya no lo hiciera y me retó a darnos unos golpes. Acepté su desafío y le di la espalda suponiendo que el encuentro sucedería después y fuera del salón. De manera inesperada me dio un trancazo en la quijada que me hizo sangrar esa parte de la cara, por lo que ambos fuimos llevados a la Dirección, en donde me invitaron a firmar un documento sobre lo sucedido para que mi agresor fuera expulsado de manera definitiva. Negué los hechos al decir que el sangrado era producto de un golpe al caer accidentalmente sobre una tarima, lo que irritó a las autoridades de la escuela, aunque tuvieron que aceptar mi versión. Mi recompensa fue que con mi defensa de las compañeras me gané la admiración de ellas y el respeto de muchos compañeros. Posteriormente, mi agresor me pidió insistentemente que fuéramos amigos y así fue.
“Al año siguiente participé en la elección de la sociedad de alumnos. Nuestro contendiente era Mariano Piña Olaya, quien resultó ganador. Esta primera experiencia en un sufragio permitió darme cuenta que no se hace política con quienes nos simpatizan o son nuestros amigos. Eso es útil, pero se necesita mucho más para juntarse y hacer política, de la que sea. Es imprescindible compartir valores y coincidir en estrategias y estilos. Después de esa elección hice gran amistad con Mariano, quien fue diputado federal y gobernador de Puebla.
“Ese mismo año del 51, se rumoraba que quien sustituirá a Miguel Alemán en la Presidencia de la República sería Fernando Casas Alemán, quien tenía mala fama por una campaña que se desarrolló en su contra. Interesados en los asuntos del país, varios preparatorianos concluimos que no podíamos permanecer indiferentes ante esa candidatura y formamos el Partido Integral Preparatoriano, en el que resulté electo como presidente, no quisimos involucrar a la sociedad de alumnos. Decidimos pronunciarnos por alguien que a nuestro juicio representara lo opuesto a lo que nosotros pensábamos que eran los errores de Casas Alemán, y de esta manera, después de eliminar a varios miembros del gabinete de Alemán, determinamos que deberíamos pronunciarnos a favor de Adolfo Ruiz Cortines, secretario de Gobernación en ese entonces. Resolvimos expresar a Ruiz Cortines nuestro rechazo a Casas Alemán y apoyo a él. Aunque no podíamos aún votar por nuestra edad, la ciudadanía se adquiría a los 21 años, por nuestra inexperiencia poca importancia dimos a esta circunstancia. Expresamos nuestros propósitos a un funcionario de Gobernación y en otra ocasión a Ruiz Cortines, quien sugirió nos acercáramos a Rodolfo Sánchez Taboada, presidente del PRI. En este partido Luis Echeverría Álvarez era el secretario particular de Sánchez Taboada y pretendió atendernos, le hicimos saber que queríamos hablar con este último y dispusimos a retirarnos porque la cita no era con Echeverría. Nos pidió que permaneciéramos y después nos recibió el general Rodolfo Sánchez, diciendo que nos había estado esperando, pero que sus tontos colaboradores no le habían anunciado nuestra llegada. Le creímos con la inocencia propia de nuestra edad. Le explicamos que para nosotros don Adolfo Ruiz Cortines era un hombre honesto y patriota, y por ello queríamos que fuera el candidato del partido, porque ya era el nuestro. Quiso saber si Ruiz Cortines había aceptado nuestra oferta y le dijimos que aún no la sabía. Nos invitó a que nos afiliáramos en las juventudes del partido, declinamos, le dijimos que sólo nos interesaba nuestro candidato y con él derrotar a la corrupción. Nos ofreció apoyos económicos para organizar eventos culturales o deportivos, pero le dijimos que perdía su tiempo, porque nada de eso nos interesaba. Al final nos aseguró que nuestra propuesta se tomaría en cuenta para la determinación final.
“Poco después, cuando don Adolfo Ruiz Cortines resultó electo como candidato a la presidencia, intentamos verlo en Gobernación, pero nos recibió un cercano colaborador de él quien nos preguntó qué queríamos hacer o ser en la campaña, y le respondimos que nada, que ya habíamos ganado y de eso se trataba. Le pedimos que le diera un abrazo de nuestra parte a nuestro candidato y felices de la vida nos retiramos.
“Más de una de las personas con quienes hablamos de nuestra empresa deben haberse reído de nuestra ingenuidad.
“Además de esta aventura, nos acompañábamos por las clases, exámenes, proyectos, juegos, deportes, primeros noviazgos en los que nos congregábamos al momento de llevar una serenata. En mi caso, me propuse ser gobernador de Chiapas y así se los hice saber a mis amigos de la prepa. Algunos me acompañaron durante mi gestión, pero de ello y ellos ya lo hemos platicado en otras entrevistas”.
¿Qué otras actividades desarrolló en la Escuela Nacional Preparatoria?
“El grupo de amigos que conformamos nos propusimos tener representación en los órganos de gobierno de la preparatoria con representación estudiantil y lo logramos; además elaboramos un proyecto político. Ahí confirmé mi propósito de alcanzar la gubernatura de Chiapas.
“Del caudal de amigos preparatorianos salieron dos ramales. Varios se fueron a Filosofía y Letras o a otras carreras, y por ello poco a poco nos fuimos alejando de ellos. El otro lo conformamos quienes llegamos a la Facultad de Derecho, también de la UNAM”.
Al ex diputado federal, ex senador, ex gobernador y ex secretario de Gobernación, entre otros “ex”, se le preguntó: ¿qué puede decir de su estancia en la Facultad de Derecho?
“En otro momento lo platicamos”, finalizó.
“Esta primera experiencia en un sufragio permitió darme cuenta que no se hace política con quienes nos simpatizan o son nuestros amigos. Eso es útil, pero se necesita mucho más para juntarse y hacer política, de la que sea”.
“Interesados en los asuntos del país, varios preparatorianos concluimos que no podíamos permanecer indiferentes ante esa candidatura y formamos el Partido Integral Preparatoriano, en el que resulté electo como presidente”.
“Más de una de las personas con quienes hablamos de nuestra empresa deben haberse reído de nuestra ingenuidad”.












