"Satanizada como está, la inversión foránea en el ámbito rural es vista como cosa a la que hay que atacar en el peor de los casos y en el mejor, solamente evadir. Se insiste en que son los gobiernos de equis tendencia los que tratan de imponer modelos de explotación, e incluso se ha llegado a desvirtuar políticas que podrían ser positivas, tachándolas de intentos de transculturización, no obstante que economía, producción y comercio, han estado presententes desde el inicio de las civilizaciones.
Sin embargo, la administración de la tierra, la pesca y los bosques, frente a escenarios persistentes de pobreza -adjudicables en algunos casos a ciertas actitudes de resistencia frente al cambio-, ha sido motivo de preocupación y de trabajo por parte de un organismo cuyo prestigio y solvencia están por encima de toda suspicacia, como es la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
Esta instancia ha creado lineamientos a los que ha denominado ""Directrices Voluntarias sobre la Gobernanza Responsable en la Tenencia de la Tierra, la Pesca y los Bosques, en el contexto de la Seguridad Alimentaria Mundial"", cuyo propósito es encauzar esfuerzos ante la crisis alimentaria y ayudar al cumplimiento del primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio: erradicar la pobreza extrema y el hambre en los países emergentes o subdesarrollados, como éste.
De acuerdo con el Gobierno Federal, que remarca el carácter opcional, este plan subrayadamente voluntario puede ayudar a eliminar distorsiones y especulación en el mercado; reasignar recursos financieros y mejorar la productividad sin dañar el medio ambiente.
Visto desde afuera, el plan es positivo porque constituye un marco de referencia en las tres materias mencionadas, sobre todo para países que carecen de éstos. En tal sentido, no debe sorprender el hecho de que dichas pautas facilitan también la asociación de inversiones en beneficio de los dueños directos de la tierra, especialmente los pueblos indígenas.
Si a los planteamientos mencionados se uniera una nueva visión sobre la inversión en los ámbitos rurales, los cuales cuentan con excepcional riqueza, los beneficios de esas alianzas hechas en el acuerdo mutuo, con pleno respeto al medio ambiente, serían más que suficiente no sólo para superar pobrezas sino para remontar a mejores realidades.
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