"El titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Tamaulipas presentó en días pasados su renuncia al cargo porque el gobernador Egidio Torre Cantú no le cumplió la promesa de aumentar salarios y mejorar el equipamiento de policías estatales.
El funcionario estatal ya había advertido en ocasiones anteriores que renunciaría al cargo porque los elementos de la Policía Estatal se manifestaban en contra del incumplimiento a la demanda de aumentos salariales y mejores herramientas para prevenir y combatir los delitos en el estado de Tamaulipas.
La renuncia la confirmó la presidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso de ese estado, Guadalupe Flores Valdez, tras la sesión que sostuvieron los legisladores, al parecer con ese mismo motivo.
El parte informativo de una agencia nacional de noticias, indicaba que el suplente en seguridad en ese estado del norte del país, es un enviado de la Policía Federal Preventiva, Rafael Ariel Lomelí, quien será el nuevo secretario de Seguridad Pública.
El Gobierno de Tamaulipas, por su parte, matizó que los cambios de mandos obedecen a una ""estrategia de seguridad"".
Las demandas de aumento salarial sin ningún merecimiento al ser Tamaulipas uno de los más visibles estados en desgobierno de la Federación en primer lugar por la irresponsabilidad de su policía ineficiente y corrupta, y la demagogia del Gobierno de ese estado, son sólo la punta de un problema nacional que tiene allí su máximo exponente, aunque varios estados lo padecen también en mayor o menor medida, como Michoacán, Chihuahua, Guerrero y otros.
En los últimos años del foxismo había un sitio en Michoacán del que todos sabían era el mismo infierno, pero ninguna autoridad de ningún nivel entraba. Hasta que llegó la actual cabeza del Gobierno Federal, esos demonios fueron eliminados o enjaulados. Antes eran los dominios de seres no humanos. Tamaulipas, como lo fue Michoacán en el último tramo del gobierno del Vicente Fox, es hoy el territorio de lo incomprensiblemente infernal.
Las realidades de San Fernando, Tamaulipas, sus carreteras, sus ciudades y zonas rurales, no se desean para ninguna región del país, por eso quienes hoy se manifiestan a favor de que termine la ""guerra del Gobierno Federal"" dan la impresión o de tener una marcada malicia política, o de no tener la menor idea de lo que representa su pedido.
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