El párroco de Simojovel, Marcelo Pérez Pérez, comentó que la extracción excesiva de ámbar en mencionado municipio ha ocasionado que este tipo de resina se encuentre casi al borde de la extinción, debido a que desde hace algunos años una comunidad originaria de China sobreexplotó su extracción.
“Anteriormente la extracción del ámbar era paulatina, cada día había material que sacar, luego se vino una sobreexplotación con la llegada de los chinos y ahora estamos lamentando la inexistencia del ámbar”, comentó Pérez Pérez.
Como consecuencia de la extracción excesiva, habitantes que se han dedicado al trabajo minero comenzaron a migrar a otras entidades federativas en busca de nuevos empleos, ya que al no haber material para extraer, la minería comienza a ser caduca.
Cabe señalar que en fechas pasadas el presidente del grupo Artesanos Unidos del Ámbar, Gilberto Trejo del Carpio, señaló que desde hace algunos años los chinos extraían grandes cantidades de este material, el cual era llevado al país oriental.
Lo anterior ocasionaba que solamente material de mala calidad quedara dentro de Chiapas, una situación que afectaba al precio del ámbar y a los artesanos, debido a la calidad del producto entregado a los compradores.
Ahora esta problemática es confirmada por el clérigo, quien mencionó que el ámbar se ha agotado dentro de las minas de extracción, por eso ya no hay de donde sacar el “pan de cada día”.
Otro artesano del ámbar de Simojovel, Julio Pérez López, puntualizó en agosto pasado que en el municipio Simojovel no había descontento alguno hacia esta comunidad china, porque lo extraído es llevado a su país.
Si bien, todo el ámbar sacado de las minas no es comercializado en el estado y no ha afectado a los pequeños proveedores o artesanos del lugar, la sobreexplotación sí ha generado que ahora las minas estén vacías, que de ser un hecho este tipo de resina sería irrecuperable.
“Cuando los mineros extraían el ámbar a diario ingresaba un monto económico por lo que el pueblo avanzaba en conjunto, pero con el arribo de los chinos este tipo de trabajo acabó”, finalizó el parroco.











