Peligro! campo abandonado

Marco González * CP. En poco más de una década Chiapas pasó a ser importador de maíz y exportador de campesinos, cuando hasta finales de los noventa, exportaba granos a la Península de Yucatán, Oaxaca, Querétaro y otras entidades del Norte de México y miles de chapines ingresaban a la pizca del café, la recolección de mango y otros productos de agroexportación.

La falta de apoyos y la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), pusieron el último clavo al ataúd del campo mexicano. Ahora, el gobierno, gasta miles de millones de pesos en importar granos, recursos que antes le negaron a los campesinos e indígenas para sembrar sus milpas.

La soberanía alimentaria se encuentra en riesgo y la única salida, además de costosa es cada vez menos viable, dicen especialistas consultados por Cuarto Poder. Aunque también hay algunos esquemas que pueden corregir esa situación, como el propuesto por el gobernador Juan Sabines Guerrero, pero, siempre y cuando se aplique con total transparencia.

Hasta antes de la desaparición de la Companía Nacional de Subsistencias Populares más conocida por sus siglas como Conasupo, en Chiapas -se presumía- se obtenían hasta un millón y medio de toneladas de maíz, de las cuales la citada dependencia compraba entre 600 a 700 mil toneladas de estos granos, según uno de los últimos delegados de esa dependencia, Saúl López de la Torre.



Importación de maíz

Ahora, Chiapas requiere importar de unas 300 mil toneladas para poder satisfacer su demanda interna, tanto para el sector agropecuario como para el consumo humano, dice el ingeniero Nicolás Álvarez Vázquez, coordinador de comercialización de Aserca (Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria).

Si bien en Chiapas se sembraban hasta 900 mil hectáreas de maíz, hasta mediados de los noventa, la producción de la mayoría de esas tierras era para el autoconsumo. El excedente era para la venta (600 a 700 mil toneladas). Ahora, se comercializan unas 260 mil toneladas y por ello se requiere traer maíz de Estados Unidos, principalmente para poder satisfacer el mercado interno, según datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

El consumo per cápita en Chiapas, según la FAO es de unos 120 kilogramos de maíz por ano. Si bien un porcentaje importante de la población cosecha este grano para su autoconsumo, quienes no lo producen demandan alrededor de unas 515 mil toneladas al ano.

En tanto otras actividades agropecuarias e industriales empiezan a demandar cada vez más maíz y hay cada vez menos personas que lo cosechen. Hay en la actualidad, miles de parcelas sin sembrar porque sus propietarios, ahora son ilegales en la Unión Americana y otros más se ganan la vida en otras actividades en la Península de Yucatán, y otras entidades del país.

Aún así, para el consumo humano, Chiapas requiere tener un aprovisionamiento de 415 mil toneladas al ano, unas 30 mil toneladas demandan los alimentos balanceados, otros 15 mil los porcicultores y 35 mil más los avicultores, según datos de la Cámara Nacional del Maíz Industrializado del 2005.



Bioenergéticos vs alimentos

Ante la embestida de la industria del biocombustible contra la industria de alimentación, la ley de la oferta y la demanda hace encarecer la materia prima de la base de la alimentación del mexicano: la tortilla.

A la par, Chiapas carece de instalaciones para almacenar granos, dicen expertos: Para no correr riegos, se tiene que sacar el maíz de Chiapas. Aquí, no hay silos con una capacidad de 25 a 50 mil toneladas de este cereal a granel. Todo tiene que ser encostalado y eso repercute en la economía del productor, quien siempre carga con todos los males.

Para el doctor Cecilio Marroquín, la crisis actual en el precio de la tortilla, es simple y llanamente la ley de la oferta y la demanda. Además de algunos otros elementos provocada en gran medida por la industria del biocombustible, la migración de miles de campesinos hacia las ciudades o los Estados Unidos y principalmente la falta de apoyos al campo.

El esquema del gobernador Sabines a favor del campo chiapaneco, se debió haber dado desde el sexenio pasado, cuando menos. Desde octubre del ano pasado, los analistas del campo habían previsto la actual situación la cual se mantuvo en reserva, puntualiza el doctor en economía Carlos García Balbuena.

En el caso de Chiapas, el asunto del maíz es complejo, dice Francisco Torres Chirino, presidente de la Liga de Economistas Revolucionarios (LER), porque los productores indígenas y campesinos tienen en sus casas -para el autoconsumo- quizá un poco más de un millón 400 mil toneladas, pero, el resto de la población demanda cuando menos unas 500 mil toneladas.

Ante los costos del precio del petróleo, las naciones voltean hacia los bioenergéticos.

En el ano 2000, se produjo 1.6 millones de galones de etanol en los Estados Unidos, utilizando como materia prima el maíz. Para el 2005, la producción se disparó a 4 millones. El precio internacional del grano subió en un 150 por ciento.

El ano pasado la producción de etanol proveniente del maíz en la Unión Americana, subió a 5 millones de galones. Es decir, un 20% más en tan sólo 12 meses. Y se espera que la expansión de este biocombustible llegue a ser unos 7.7 millones de galones.

El maíz, dicen los enterados, está a la alza y consecuentemente el precio de la tortilla, también. La alternativa, coinciden en senalar, es producir más, sobre todo en Chiapas con programas que realmente incentiven a la producción y la competitividad. Así se evita también el éxodo de chiapanecos hacia los Estados Unidos.