Pemex: debate necesario

"Es el momento de un serio debate nacional sobre Pemex y su futuro. Lo que fue bueno para nuestros abuelos no tiene por qué ser bueno para nosotros o para las generaciones que siguen. Las soluciones de un México de 15 o 20 millones de habitantes no son las mismas que para un México de 100 o 110 millones donde sin embargo la desigualdad social es tan aguda como en 1938, o 1807.

Sea cual sea la opinión en torno al futuro del petróleo en México, lo menos que puede ocurrir ahora es que la situación energética del país pueda y deba ser sometida a debate, sea para renovar o para alterar su estatus, según sea la voluntad de la nación. Lo que no puede ser es evitar la discusión con argumentos maniqueos o con hechos consumados.

Si por un lado no se vale cambiar las reglas del juego casi ""en lo oscurito"", como se atribuye a la intención del gobierno, tampoco se vale acusar al adversario de ""traidor a la patria"" por no pensar como una seudoizquierda tan conservadora como la derecha.

Si bien Pemex podría ser una empresa autosuficiente y muy próspera si operase por sí sola, sin entregar al gobierno sus ganancias, la función de Pemex es y ha sido apoyar al desarrollo del país.

En irónica medida, la propuesta parece más bien promover una variante de Petróleos de Venezuela (PDVSA), que antes de que el presidente Chávez comenzara a usarla como ""caja chica"" valía más que el resto de Venezuela y prácticamente operaba fuera del control del Estado.

Al margen de dudar sobre la intención última de los proponentes, habría que recordar, también, que algunos de sus partidarios concuerdan en la idea de concertar alianzas con empresas, como lo ha hecho Petrobras, pero siempre bajo la condición que ""debe ser un gobierno de izquierda"" el que lo haga.

No es sólo de una solución de gobierno. También debe ser presentada y discutida por el público. La nacionalización es uno de los hitos históricos y de los mitos que en alguna medida hacen la mexicanidad. Es una discusión que puede ser dolorosa, por la forma en que se ha derrochado y abusado del recurso.

En ese sentido dos personajes tienen una responsabilidad única: Cuauhtémoc Cárdenas y Manlio Fabio Beltrones. Uno tiene el prestigio y la estatura moral; el otro el poder político y el saber hacer. Ambos son necesarios para el debate.

Es hora de que las partes se levanten por encima de la demagogia de unos y las maniobras de otros y se empenen en una discusión seria en el foro público.

Lo cierto es que cualquiera que sea el argumento actual Pemex está fuera de tiempo, de tecnología y de recursos para iniciar la explotación de yacimientos en aguas profundas o mantener al país con un grado mínimo de suficiencia energética. (El Universal)

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