Pemex: situación crítica

México * Agencias. En el país, al igual que en el resto del mundo, la demanda de petrolíferos está enfocada principalmente hacia el consumo de gasolina y diesel, desfavoreciendo el de productos pesados como el combustóleo por su impacto ambiental y por su precio relativamente mayor a otros combustibles industriales como el gas natural, el coque y el carbón.

Esto representa un reto más para Pemex Refinación, ya que su planta industrial fue disenada para la producción de este energético que ha tenido una demanda que, se calcula, seguirá en descenso incluso la próxima década.

En contraparte, se ha incrementado la demanda de destilados en los últimos anos, aún por encima de la economía nacional. Entre 2000 y 2006 la demanda de gasolina aumentó 35% y la de diesel 21%. Se estima que, hacia 2012 la demanda de gasolinas será 40% mayor a la de 2006, en tanto que la de destilados intermedios (diesel y turbosina) será 42% superior al final del periodo considerado.

Se considera un reto pues los cambios en el perfil de consumo impactarán considerablemente en la estructura de la demanda de petrolíferos, sobre las exigencias de calidad impuestas por las normas ambientales y sobre la distribución regional de la misma en el territorio nacional.

Pemex Refinación ha tenido, desde el inicio de sus operaciones, resultados negativos o positivos en un nivel mínimo. La tendencia de estos resultados fue decreciente los últimos 14 anos, alcanzando pérdidas de 45 mil millones de pesos el ano pasado. A pesar de la puesta en marcha de plantas de alta conversión en las refinerías de Madero y Cadereyta y al incremento de márgenes variables de refinación en la Costa Norteamericana del Golfo de México.

Actualmente, más del 40% de las ventas internas tiene que ser cubierta a través de importaciones, pues la infraestructura no satisface la demanda de destilados; en consecuencia, la economía del Organismo es afectada pues el valor de las importaciones ha pasado de 5,500 mmdd en 2004 a 26,800 en 2007, y continuará creciendo.

Para obtener estos beneficios, es necesario contar con infraestructura que aumente la oferta de productos de bajo impacto ambiental, e incremente la producción de destilados.

Para ello, se requiere poner en marcha el proyecto de reconfiguración de Minatitlán, ejecutar el proyecto de calidad de combustibles y terminar el proceso de reconfiguración en las refinerías restantes del sistema, Tula, Salamanca y Salina Cruz.

Aún así, no se reducirían sustancialmente las importaciones con respecto a la venta de gasolina, por lo que es necesario aumentar la capacidad existente de refinación. Incrementar en 50% la capacidad doméstica actual de producción para hacer frente a la demanda de los próximos 15 anos.

Asimismo, se requiere mejorar el desempeno operativo de las refinerías existentes. El Sistema Nacional de Refinerías presenta rezagos importantes en los índices de intensidad energética, rendimientos de destilados, utilización de capacidad, índices de paros no programados y personal equivalente. Atrasos vinculados a la falta de presupuesto para mantenimiento de las instalaciones, lo que es un factor central para asegurar una operación confiable y productiva, ya que de igual forma se afectan los sistemas de transporte, distribución y almacenamiento de productos.

Esta situación limita su capacidad para responder de manera eficiente a las necesidades del mercado y ha incrementado la vulnerabilidad de sus operaciones, además, existen rezagos importantes en la ejecución de diversos proyectos, ocasionados principalmente por problemas en sus etapas de definición, contratación y seguimiento, lo que resulta en costos adicionales y retrasos en la entrada y la operación de los proyectos.