Pemex y el debate energético

"No es posible posponer más el debate sobre el futuro energético de México. Urge la reflexión serena y sin prejuicios sobre cómo habrá de producirse la energía que el país necesita para su desarrollo y cómo han de financiarse, a futuro, las empresas públicas, Pemex y CFE. Ese debate pasa por determinar hasta dónde deben relacionarse con el sector privado y qué grado de transparencia necesitan para ser consideradas, en realidad, propiedad de todos los mexicanos.

Hasta ahora la opacidad histórica en Pemex ha prohijado abusos documentados, tanto de los directivos como del sindicato.

La discrecionalidad en el uso de recursos públicos en la gestión del ingeniero Raúl Munoz Leos, que se ha documentado en los últimos días en estas páginas, no puede ni debe correr la misma suerte de abusos anteriores: el olvido y la impunidad.

Un sindicato oscuro como pocos no quiere decir dónde quedaron 46 millones 894 mil dólares que le fueron devueltos hace un ano, producto de un litigio en Estados Unidos relacionado con un despojo de fondos públicos anterior, el que tuvo como destino -cuando menos parcialmente- financiar la campana del PRI a la Presidencia de la República en el ano 2000.

Malversaciones, patrocinios políticos, corruptelas de líderes y uso patrimonialista de recursos han sangrado a la empresa, que históricamente se ha amparado en una secrecía informativa inaceptable. Tanto las autoridades como el sindicato no pueden parapetarse en un bajo perfil comunicativo, porque manejan recursos de la sociedad.

Por otra parte, el debate sobre el futuro de la energía en el país, y el de Pemex en particular, pasa por definir de una vez por todas los alcances de la legislación en materia de coinversiones y trabajos con la iniciativa privada.

Sin violentar el espíritu del artículo 27 constitucional, nadie habla de privatizar. El mismo Lázaro Cárdenas, expropiador del petróleo, reconocía espacios para que particulares participaran en Pemex.

En la actualidad existen mecanismos administrativos, como los contratos de servicios múltiples, mediante los cuales la IP participa ya en procesos de la explotación de hidrocarburos. Hay que aclarar en qué condiciones.

Se sabe, por ejemplo, que en el golfo de México 12 empresas privadas, nacionales y extranjeras, proveen de plataformas marítimas a la paraestatal. Lo importante es que la sociedad conozca los términos de tales negocios. zFueron asignados de manera directa? zSe licitaron?

Basta ya del ""capitalismo de cuates""; prevalece la inequidad. Pasemos al capitalismo de igualdad de oportunidades, donde gana no el que tenga información privilegiada de sus amigos, sino el que demuestra productividad y competitividad.

La importancia de la salud de Pemex para los ingresos del Estado mexicano es tal que el debate energético ha de privilegiar el blindaje a la empresa de abusos de administradores y sindicalistas.

El interés final es que todos los mexicanos, no sólo ellos, nos beneficiemos con los energéticos que el país produce. (El Universal)

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