La técnica del bonsái es para algunos de sus practicantes un arte que les permite la relajación, aunque por sí misma brinda la oportunidad de observar a un árbol reducido de tamaño, lo que es ampliamente atractivo para la población en general.
En Tuxtla Gutiérrez existe el grupo denominado Balam, que preside Consuelo Rueda, y en el mismo está el maestro Alejandro Arellano, quien comparte que esta técnica surgió en China, pero fue perfeccionada en Japón y de ahí se expandió por Europa y Occidente.
Especies
Sobre las especies que pueden utilizarse para esta técnica, reconoce que son casi todas las que tengan un tronco leñoso, en especial las de hoja pequeña que puedan imitar un árbol común.
Las condiciones en las que puede vivir uno de estos ejemplares depende directamente del cuidado y de las técnicas empleadas para su desarrollo: “(…) pero, sobre todo, la paciencia y el trabajo que tú quieras invertirle para cada ejemplar; en nuestro caso, como Chiapas, manejamos muchas especies nativas locales y algunas otras de la región Sureste de nuestro país. Cada club de México usa especies de acuerdo a su región”.
Adaptación
Indica que el arte del bonsái, al ser japonés, es de otro país y de otra latitud, “por lo que no podemos trabajar, porque en nuestros climas difícilmente se van a desarrollar, entonces vamos adoptando las especies que tenemos para que podamos aplicar la técnica bonsái”, refirió.
Estos árboles se pueden utilizar en escenografías, pues la idea de la técnica es replicar un árbol natural que bien puede ser de tamaño pequeño, medio o de un metro o más, tratando de imitar la forma en la que crece un árbol común.
Arte
El trabajo del diseño lo hace el artista del bonsái, por lo que puede usar una técnica definida para llegar a un estilo que ya está formado, precisa.
Indicó que las técnicas se adaptan a los árboles, por lo que hay que conocer las propiedades del ejemplar.
Si el interés es acercarse a esta técnica, puedes acudir a un club de los que ya existen en la ciudad, donde se comparten conocimientos teóricos de cultivo y de diseño del árbol.
Consuelo Rueda reconoce que cada vez son más las personas que se acercan a este tipo de actividad, pues con el estrés diario y la vida ajetreada, “esta técnica permite un mayor nivel de calma”.
“En Europa o Japón, hay viveros de familias que se van heredando en cada generación y que viven de esto”, compartió.












