Pérdidas millonarias por daños en protestas

En algunos comercios, grupos de trabajadores instalan muros de tablas para protegerlos. Rafael Victorio / CP
En algunos comercios, grupos de trabajadores instalan muros de tablas para protegerlos. Rafael Victorio / CP

El panorama en el Centro de Tapachula es desolador; los negocios que fueron destruidos y saqueados por una turba entre la noche del jueves y el viernes, la mayoría están cubiertos de madera, mientras que el resto permaneció cerrado, ante el temor que persistía por la realización de una marcha ciudadana.

Por lo menos 20 tiendas Oxxo, nueve Modelo Plus, Fábricas de Francia, Bodega Aurrerá San Juan, Suburbia, Soriana Akishino, Chedrahui San Juan, Elektra San Juan, Coppel Central, Pirma y Plaza Las Torres, Salinas y Rocha, Cultura del Rock, Novias Mayra, JR, Casa de Empeño San Juan, Coppel de Plaza el Patio, Zapatería Pakar, Almacenes Principado, Perfumería y Esencias Cishidú, Abarrotes Loo Solidaridad 2000, entre otras, sufrieron las consecuencias del vandalismo.

Los daños se presumen que fueron millonarios, aunque no han sido cuantificados aún y los propietarios o representantes legales apenas realizan las verificaciones para presentar las demandas ante las autoridades correspondientes.

Este sábado al Centro de la ciudad solamente se acercaron quienes participaron en una marcha pacífica, pero ante el temor que volvieran a ocurrir desmanes los comercios bajaron sus cortinas o instalan muros de tablas para cerrarlos, mientras proceden a la reconstrucción.

El presidente del Centro Empresarial de la Costa de Chiapas afiliado a la Coparmex, José Antonio Toriello Elorza, afirmó que esos hechos vandálicos fueron los más graves que han ocurrido en la historia de la región del Soconusco, en virtud a que también hubo saqueos y destrucciones en los municipios de Huixtla y Huehuetán.

Trabajadores de los negocios destruidos y saqueados señalaron que después de esos hechos se concentraron en las oficinas centrales de los mismos, con la finalidad de esperar noticias de sus superiores.

Quienes laboran en las empresas vandalizadas, desconocen si van a ser reconstruidas, con lo que temen perder sus empleos.