Marco González * CP. En Chiapas se han perdido entre 30 a 40 mil quintales de café por los efectos del clima en esta cosecha 2009Ú2010, los cuales tendrían un costo aproximado en el mercado de alrededor de unos 100 millones de pesos, dinero que no llegará a miles de productores y que se empieza a reflejar en la economía de miles de comunidades.
Los productores y organizaciones calculan que las pérdidas del café en el país son de 80 mil a 95 mil quintales. Eso le da un sobreprecio especial al aromático grano, que a pesar de esta revaloración, los cafeticultores, sobre todo del sector social, no podrán aprovechar. La producción en la Zona de la Sierra descendió hasta 40 por ciento. El café se quemó, dejó de tener el gran valor para ser vendido por unos cuantos pesos.
En entidades como Puebla y Veracruz principalmente, el censo de cafeticultores damnificados lleva un importante avance e incluso, ya se anuncian los apoyos, mientras aquí en Chiapas los productores esperan que llegue esa ayuda para aminorar la pérdida que representa en muchos casos, la cancelación de los estudios de sus hijos para mejores épocas.
Cada vez que llega un frente frío a las zonas cafetaleras de Chiapas, la zozobra se apodera de la gente. Por más esfuerzos que hacen, no pueden cortar o cosechar el café, muchos menos poner a secar los granos. Aquí, la gente del sector social todavía no cuenta con la tecnología para prescindir del sol.
Clima cruel
Un café fermentado o enmohecido, pierde automáticamente su calidad de exportación que es donde mejor precio pagan. Se tiene que vender a menor valía. En ocasiones no se recupera ni siquiera el costo de producción. Eso fomenta la migración campo-ciudad o de la parcela al extranjero.
En la actualidad, el precio del café pergamino de exportación del tipo orgánico es de 140 dólares más cinco dólares de sobreprecio, es decir, mil 904 pesos el saco de 57.5 kilogramos. De cada 100 sacos solamente 60 tienen esa característica. El resto se quemó y no alcanzará ese valor. El esfuerzo y trabajo de un año no fue recompensado.
A la familia de Rolando López, esta situación la acorrala todavía más, porque uno de los hijos requiere de un trasplante de piel. El bajo precio del café repercute de lleno en la economía de su familia, la cual es un ejemplo de trabajo y dedicación para muchos en la región de Jaltenango y San Isidro Siltepec (como les gusta llamarla la gente de antes).
Para él, los frentes fríos que llegan a Chiapas representan pérdidas cuantiosas para seguir sosteniendo la educación de sus hijas universitarias. Una cruzada que no es fácil en estos tiempos, sobre todo cuando se es campesino de una de las zonas más pobres de Chiapas.
En los tiempos malos, gustaba decir un viejo productor de café de la zona de Yajalón, es cuando más recursos se le deben meter a este cultivo, para que cuando vengan los buenos tiempos se tenga mucho que vender y poder recuperar parte de lo perdido.
Esa es una labor que debe fomentar y apuntalar el gobierno, subrayaba.
Para los productores de café de Chiapas, perder alrededor de 100 millones de pesos es un mundo de dinero, sobre todo porque sus necesidades son muchas en un año tan difícil como este 2010.
La entidad ocupa el primer lugar en la producción del aromático grano en el país y casi siempre el último en recibir los apoyos federales.
Ahora, la zozobra empieza para los maiceros, sobre todo en la Frailesca. El mercado guatemalteco se les cerró y las harineras han empezado a importar grandes cantidades, esperando doblar la voluntad de los productores, pero esa, es otra historia.











