"A nombre del Estado de Guatemala, el presidente Álvaro Colom pidió perdón por el multihomicidio de 201 personas de una comunidad indígena del norte del país, durante la pasada guerra interna en la nación centroamericana (1960-1996), por el que la justicia de ese país condenó recientemente a los militares autores de esos hechos que fueron calificados por el mandatario como una ""vergüenza en nuestra historia"" nacional.
Durante una ceremonia realizada en el Palacio Nacional de la Cultura, ex sede del gobierno, el Ejecutivo lamentó la responsabilidad del Ejército en el ataque contra la población civil y no combatiente de la aldea Dos Erres, del norteño departamento de El Petén, el 6 de diciembre de 1982, que causó la muerte de 201 personas.
El acto de pedir perdón a los familiares de las víctimas forma parte de la resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitida el 24 de noviembre de 2009 contra el Estado de Guatemala.
Francisco Arreaga, quien perdió a su padre y a siete hermanos en la matanza, señaló que el Ejército arrasó la aldea y aniquiló a sus habitantes por el simple hecho de considerar a la comunidad sospechosa de colaborar con la guerrilla.
Arreaga exigió justicia y que se castigue a los autores materiales e intelectuales de la matanza, pues ""no es justo que los responsables de este genocidio estén libres. No es justo que sólo unos cuantos estén en la cárcel y los que dieron las órdenes estén libres"".
Un tribunal guatemalteco condenó el pasado 2 de agosto a cuatro militares retirados por su responsabilidad en la matanza de los 201 campesinos de esa comunidad. Los sentenciados sumaron penas de más de seis mil años de prisión por la muerte de los campesinos, que es una de las 669 matanzas atribuidas al Ejército en una investigación de la Comisión del Esclarecimiento Histórico.
El gobierno y la guerrilla de Guatemala suscribieron el 29 de diciembre de 1996 un acuerdo de paz ""firme y duradera"", avalado por la Organización de las Naciones Unidas, que finalizó una guerra interna que en 36 años causó 200 mil muertos y desaparecidos, hechos que dejaron una secuela que todavía ahora se manifiesta en voz permanente que clama justicia y merecido castigo.
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