Peregrinaciones, entre la Fe, la devoción y la tradición

as peregrinaciones más numerosas llegaron de Villaflores y Revolución Mexicana, en diferentes bloques ingresaron la iglesia de Guadalupe. Foto: Óscar León/Cp
as peregrinaciones más numerosas llegaron de Villaflores y Revolución Mexicana, en diferentes bloques ingresaron la iglesia de Guadalupe. Foto: Óscar León/Cp

Adolfo Abosaid/Cp 

Los feligreses esperan todo un año para peregrinar. La preparación más que física, es espiritual. Son fechas en las que se cumple con una promesa, con una encomienda; el 12 de diciembre para el pueblo católico es una día cargado de Fe, de mucha devoción. 

Los millones de personas que se concentran en todo el país para celebrar a la Virgen de Guadalupe, confirman que se trata de una de las tradiciones más emblemáticas de la república mexicana. 

En este 2017 se conmemoraron 485 años de la aparición de la Virgen en el cerro del Tepeyac. En Tuxtla Gutiérrez las calles lucieron abarrotadas; las caravanas de feligreses, por momentos, era interminable; a las 13:00 horas, 60 mil peregrinos habían ingresado a la iglesia de Guadalupe. 

El sonido del carrizo fue frecuente en estas celebraciones, los mariachis también acompañaron el trayecto; lo mismo disfrutaron los niños, jóvenes y adultos. 

Todas las peregrinaciones que arribaron a Tuxtla, incluso de otros estados, fueron muy significativas. Las más numerosas bajaron de Villaflores y Revolución Mexicana, concentraron a unas siete mil personas que en diferentes bloques y horarios ingresaron a la ciudad; les acompañaron imágenes, mantas, globos y hasta juegos pirotécnicos. 

Miles de feligreses -y más que guiarnos por el número- salieron otra vez a las calles, se reencontraron con un momento de paz, convivieron con la familia, por varias horas cambiaron el rostro de Tuxtla Gutiérrez.

Una cadena humana ingresó a la ciudad por el lado oriente y poniente, el mismo objetivo los unió. Saludaban a la Virgen de Guadalupe y le daban paso a las siguientes personas. 

Con el puño en alto, con paliacates en el rostro, con pasos más lentos, los feligreses entonaron canciones que mostraban un agradecimiento para la morenita del Tepeyac. 

Al tratarse de una celebración tan importante en Chiapas, las principales atenciones médicas se dan por los conocidos Golpes de Calor, por lesiones en las rodillas y pies, pero también se atienden con frecuencia a las personas que sufren padecimientos crónicos. Los kilómetros recorridos bien valen la pena. 

Ana Luisa Sosa Sánchez peregrina desde hace 31 años, en este 2017 también le tocó coordinar a un grupo de 800 hombres y 300 mujeres que bajaron desde Villaflores.

Agrega que esta actividad requiere todo un año de preparación espiritual entre los presidentes de los grupos, pero también fue fundamental los trabajos que se realizaron en el tema de logística, para cuidar de los peregrinos. 

Ellos salieron del municipio desde el 9 de diciembre; tres días cantando con jubilo, sin temor a enfrentarse a las propias inclemencias del tiempo.

Llegaron y avanzaron en su trayecto, con la promesa que regresarán, con el compromiso que, conforme pasen los años, seguirán sumando a más personas a estas celebraciones. 

“Hacer que los hermanos que quieren dejar nuestra Fe católica se reincorporen”, relata mientras ajusta un paleacate en color rojo que cuelga de cuello. En su camino le acompañó un rosario. 

Desde que la peregrinaciones ingresaron a la capital fueron custodiadas por elementos de la Secretaría de Protección Civil, de Seguridad Pública y de Tránsito Municipal. 

Más de 450 elementos y 150 vehículos que conforman el Sistema Estatal y Municipal de Protección Civil participaron en las labores de vigilancia y atenciones a las personas que así lo requirieron. 

Como uniformados, los feligreses ingresaban al recinto católico, donde también se escuchaban voces de los párrocos que pedían por la reconstrucción de los inmuebles afectados; innumerables arreglos forales revistieron la imagen principal de la Virgen en la iglesia de Guadalupe, los peregrinos se despidieron pero volverán, regresaron a sus lugares de origen para descansar, para contar que en este año le cumplieron a la morena del Tepeyac.