Culminadas las peregrinaciones este 12 de diciembre con motivo al 488 aniversario de aparición de la Virgen de Guadalupe, es necesario que la población reflexione para entender que estas actividades se tienen que convertir en un mensaje de paz que frenen la violencia que se ha generado en los últimos años en Chiapas y México, dijo Mario Anota Hernández, Misionero del Espíritu Santo.
En ese sentido, comentó que el fenómeno guadalupano aún persiste en nuestra entidad y se niega a desaparecer y las concentraciones masivas de personas en centros religiosos así lo confirman.
Desde los años 1531, cuando se tienen los primeros registros de la aparición de la Virgen de Guadalupe en nuestro país, dijo, las peregrinaciones han generado un impacto entre la población, ”le dice mucho a las personas, es la madre de Dios; es una reina que vienen y que en su vientre trae a Jesús”.
Entrevistado sobre el tema, mencionó que, juntando las peregrinaciones que vienen de Villaflores, Revolución Mexicana y las que arriban de otros municipios y hasta las de empresas privadas, juntan más de mil grupos que arriban a la iglesia de Guadalupe, en Tuxtla Gutiérrez.
Es admirable, añadió, que estamos en 2019 y todavía son miles de personas que se reúnen para rendir homenaje a la morena de Tepeyac, el fenómeno guadalupano se ha vuelto una actividad de fe y, por el eso el Papa Francisco, bautizó a la Virgen de Guadalupe como la emperatriz de América Latina.
Aunque se quiera negar esa fuerza católica, mencionó el Misionero del Espíritu Santo, rendir tributo a la guadalupana se ha vuelto un misterio de fe; lo que se ha recomendando desde la iglesia católica, es el canto (con María de Guadalupe) de las maravillas del señor.
Es decir, con el peregrinar la población debe regresar a sus hogares para que gobierne la paz y la esperanza. ”Lo que buscamos es romper con ese maltrato, romper con eso de no comportarnos como hermanos, para transformar Chiapas, México; es algo que necesitamos tanto ciudadanos como gobierno”.












