Peregrinan a la represa; piden por las cosechas

Las virgencitas fueron celebradas. Daniel García / CP
Las virgencitas fueron celebradas. Daniel García / CP

Como cada primer domingo de agosto, más de mil feligreses recorrieron las calles acompañando a las tres vírgenes de Copoya.

El repique de las campanas y el estruendo de los cohetones rompieron el silencio de la mañana este domingo y marcó el inicio de la procesión a la represa.

Los feligreses de Copoya acompañan a las imágenes de la virgen de Candelaria, la virgen del Rosario y la virgen de Olachea, cariñosamente conocidas como “Las Copoyitas”, en un recorrido de varios kilómetros.

La intención es llevar a las imágenes a los terrenos de cultivo para bendecir las siembras y atraer las lluvias necesarias para la cosecha.

La historia

En una entrevista previa, Francisco Velasco de la Cruz, maestro de música tradicional e investigador zoque, explicó que el origen de esta festividad se remonta a años atrás, cuando la comunidad de Copoya sufrió una severa sequía que puso en riesgo los cultivos de maíz, calabaza y frijol.

Ante la desesperación, los principales del pueblo decidieron cargar a las vírgenes hasta El Capulín, un punto elevado de la meseta desde donde las imágenes pudieran “ver” la tierra sedienta.

“El milagro sucedió y la lluvia se dejó caer y los campos volvieron a florecer”. Es por ello la comunidad zoque, renueva su promesa y mantiene viva la peregrinación como un acto de fe y gratitud.

Con el tiempo, por cuestiones de seguridad y distancia, el recorrido se trasladó del apartado El Capulín al predio conocido como La Represa, donde actualmente se celebra el ritual.

A la cabeza del desfile marchan los Parachicos, quienes al ritmo de tambores y sones populares danzan junto a niños, jóvenes y adultos.

La procesión que comenzó en la parroquia de Candelaria hace una breve parada en la capilla de la virgen de la Asunción para tomar aliento, para luego continuar su caminata.

Los fieles cargan sobre sus hombros a las tres vírgenes, mientras el megáfono replica una y otra vez oraciones marianas.

Llegada

Entre el replicar de una campana que tiene la fecha de 1973, la llegada fue a las 10 y media de la mañana; en la represa la comunidad compartió el tradicional pozol y se celebró la Santa Misa campal.

Posteriormente, las imágenes emprenden el regreso a casa de los padrinos, quienes reciben a las Copoyitas y ofrecen una comida a todos los asistentes.