Peregrinos de la ruta Coita-Villaflores piden la intervención de la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, para que puedan seguir ocupando El Cerrito de la Virgen de Guadalupe, donde desde hace 81 años realizan su estación cada 12 de diciembre y se encuentra además una capilla en honor de la también “Reina de México y Emperatriz de América”.
Don Quirino Pérez Marrón, uno de los fundadores de la mencionada peregrinación, una de las más grandes de la entidad, explicó que el primer propietario del lugar, el extinto Marcelo Utrilla, dio su palabra de que El Cerrito sería de los peregrinos, incluso después de muerto y lo dejaría en una cláusula de su testamento.
La situación se tornó tensa desde hace 6 años cuando los familiares quisieron sacarlos, pero tras un diálogo con el Ayuntamiento de entonces, todo siguió con normalidad hasta hace casi un mes cuando Francisco Utrilla, uno de los nietos del dueño original, cercó la explanada argumentando el robo de ganado.
Después de dos acercamientos, el último siendo el domingo pasado, no hubo un arreglo armonioso y es que los herederos pretenden venderles a los peregrinos El Cerrito por la cantidad de 750 mil pesos.
“Nosotros no tenemos esa cantidad, ni la conocemos. En mis tiempos la palabra era lo que más valía, pero aparte de eso, el estado tan bonito en el que se encuentra El Cerrito y la explanada ha sido gracias al trabajo, cooperaciones y gestiones que hemos realizado todos los peregrinos. No es justo que nos saquen así por así”, explicó don Quirino, quien forma parte de esa peregrinación desde hace 32 años.
Fernando Palma, coordinador general, dijo que los dueños les pidieron que mejor bajen a la Virgen del Tepeyac, pero explicó que agotarán todas las instancias para conservar lo que representa para ellos un patrimonio religioso.











