Periodismo en Chiapas: 33 años de profesionalización

Actualmente es de las carreras con mayor demanda estudiantil. Carlos López / CP
Actualmente es de las carreras con mayor demanda estudiantil. Carlos López / CP

A finales de 1992, mientras Sarelly Martínez Mendoza se desempeñaba como profesor de una asignatura en Letras Latinoaméricanas y a la par estudiaba la maestría en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de México (UNAM), recibió la propuesta de crear una nueva carrera en la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach).

La invitación llegó por parte de Lilia González Velázquez, en ese entonces directora de la Facultad de Humanidades de la Unach. La propuesta era crear en Chiapas la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación ante la necesidad de generar en Chiapas un periodismo más profesional.

Nacimiento de la carrera

La propuesta llevó al profesor Sarelly a consultar con especialistas, comunicadores, profesores y directores de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, donde se formó.

Tras varias consultas, revisiones y sugerencias, surgió en 1993 el primer plan de estudios de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación. La redacción periodística sería la columna vertebral de este programa.

“El primer plan de estudios de la carrera tiene una gran influencia de estas dos instituciones, la UNAM y la Escuela Carlos Septién… Afortunadamente salió bien y se fue adaptando a través de los años y de la experiencia”, reveló el maestro Sarelly.

Otro gran reto al iniciar la carrera fue encontrar profesores. En Chiapas había pocas personas que hubiesen estudiado la carrera, pero que además estuvieran titulados.

La primera generación de alumnos conoció a maestras y maestros como Venustiano Toledo, Carmen Marín Levario, Hugo Alejandro Villar Pinto, Elsa María Díaz Ordaz, Carmen Reséndiz y la maestra Patricia Ledezma Ríos.

Ellas y ellos están en la primera etapa de la Licenciatura en Comunicación. A partir de entonces se enriqueció con maestros que se fueron sumando en el camino, incluso con alumnos egresados.

Oficialmente, la primera generación de comunicación inició en septiembre de 1993 y un año después, con el levantamiento armado zapatista, se tuvo una experiencia que marcaría el rumbo de los primeros alumnos en Comunicación de la Unach.

En la que pocos creían, terminó por ser una de las carreras con mayor demandada desde el día uno. Tras 33 años, la licenciatura continúa aportando profesionales de la comunicación.

El EZLN marcó a las primeras generaciones

El año 1994 fue fundamental para que el periodismo cambiara. En ese año Chiapas estuvo en el ojo del mundo y partir de entonces se convirtió en un atractivo noticioso importante.

La primera generación de estudiantes tuvo sus primeros “pinitos” -trabajo- en el periodismo, con un hecho que fue histórico.

Para el profesor Sarelly esto significó un intercambio de aprendizaje enriquecedor con periodistas y corresponsales que venían de todo el mundo, situación que impulsó a las generaciones que apenas iniciaban.

“Algunos periodistas que se formaron acá se fueron a trabajar fuera, además, se empieza a ver una mejora en el ingreso porque varios medios de importancia se veían obligados a tener a un corresponsal en Chiapas. Podrían no tenerlo en otro estado, pero aquí sí forzosamente, y además, con buenos sueldos”, explicó.

El movimiento zapatista enriqueció el periodismo, pero también marcó un auge de los fotoperiodistas, quienes aparecen en el escenario, ya que además del texto también la imagen tuvo un papel importante en los medios impresos.

La necesidad de profesionalizar el área

La Licenciatura en Ciencias de la Comunicación surgió ante la necesidad de mejorar el periodismo local. Urgía que gran parte de los trabajadores de los medios se involucraran en lo que implicaba la comunicación y el periodismo, además de explorar y practicar otros géneros que eran bastante desconocidos.

El periodismo, previo a la formación profesional en Chiapas, abusaba de la difamación y el chantaje a personajes públicos. De acuerdo con Sarelly Mendoza, en la década de los ochentas proliferaron muchos medios con este estilo de hacer periodismo.

Eran muy pocas las personas que realmente habían estudiado fuera del estado la carrera.

El primer reto fue dejar a un lado la noticia editorializada, es decir, adjetivizar, pero con el propósito sumamente específico del ataque. Ante esta situación, el gobierno de ese entonces, encabezado por Patrocinio González Garrido, trajo los primeros convenios y cursos de redacción con profesores de la UNAM.

Licenciatura en Comunicación

La reforma al plan de estudios en 2007 incluyó la intervención de todos los profesores, con diferentes aportaciones y miradas. La licenciatura dejó de ser nombrada Ciencias de la Comunicación y pasó a ser nada más, en Comunicación.

Han pasado casi 20 años desde la última reforma al plan de estudios y para el maestro Sarelly, es necesario un cambio que involucre nuevas cosas, tomando en cuenta que ahora todo se está encaminando hacia la inteligencia artificial.

Sin embargo, aunque existan nuevas herramientas, aseguró que no se debe perder de vista la redacción, ni tampoco la cuestión ética, aspecto que sigue siendo parte fundamental de cómo armar el discurso desde la conciencia y desde la posibilidad de servir.

Otro elemento que debe ser tomado en cuenta, dijo, es la vinculación con la sociedad. Son tres elementos fundamentales que deben estar en una generación donde lo que domina son las redes socio digitales.

Panorama actual

Tras más de tres décadas de existencia, la Licenciatura en Comunicación enfrenta un panorama de transformación acelerada que exige una revisión profunda de sus planes de estudio.

La velocidad del cambio tecnológico ha rebasado las actualizaciones que se realizaron hace años y requieren modificaciones urgentes enfocadas a la modernidad comunicativa.

“Cuando estábamos en la LCC ya hablamos de Windows 7, Windows 8 y hoy estamos hablando de inteligencia artificial”, ejemplificó el académico Venustiano Toledo.

El docente señaló que el movimiento zapatista de 1994 fue un parteaguas que exigió mayor profesionalismo y transparencia informativa en Chiapas, impulsando el uso de tecnologías como el internet.

Sin embargo, advirtió que el comunicólogo actual requiere formarse para contextos más diversos.

“Hay más comunicólogos de los pueblos originarios, de organizaciones sociales, con diferentes preferencias sexuales”, destaca, lo que demanda una mayor especialización.

Ante el temor de que el periodismo sea desplazado por otras ramas o por la inteligencia artificial, precisó que la actividad periodística no va a desaparecer, pero debe transformarse.

Las nuevas generaciones requieren una formación multidiversa y continua, ya que la sociedad consume información en cápsulas más precisas, éticas y profesionales a través de redes sociales como TikTok.

Para Venustiano Toledo, los docentes que no se actualicen deberían dar paso a nuevas generaciones con mayor ímpetu.

“La mirada del quehacer periodístico tiene que ir a una formación continua”, concluyó.