Las comunidades que se ubican en el área de Los Chimalapas y que integran el Consejo Regional de la Zona Noroeste del municipio de Cintalapa, afirmaron que se encuentran “en una batalla desesperada por los derechos al territorio y agrarios, a la vivienda, la salud y la educación”, entre otros.
A propósito de la celebración de 62 años de existencia legal de la comunidad General Rafael Cal y Mayor, recordaron que “todo comenzó cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) anunció que las tierras que ocupamos por más de 60 años se encuentran en el territorio oaxaqueño y no de Chiapas como hemos creído y vivido por todo este tiempo, aún cuando contamos con documentos legales como resoluciones presidenciales y carpetas básicas”.
Afirmaron que “todo ello sumergió (a las comunidades) en un abismo de incertidumbre por la acusación de los comuneros Chimalapas diciendo que nos encontramos en sus tierras y desde entonces ha significado amenazas, desalojos y quema de clínicas, edificios públicos y hasta muertos”.
Sin pruebas
Aseguraron que esos comuneros “han carecido de pruebas sólidas y basándose en testimonios cuestionables, como que si no somos indígenas, que si somos narco-ganaderos, depredadores de la selva generando dudas sobre su legitimidad desde el principio”.
Ante tal situación, reiteraron, “las comunidades de la zona buscaron refugio en los tribunales federales y el gobierno de Chiapas donde encontraron un rayo de esperanza a través de quejas y denuncias del abandono por parte de los gobiernos federal y estatales, a pesar de diversas audiencias en Secretaría de Gobernación, la SCJN y diversas autoridades estatales durante varios gobiernos, pero este camino hacia la seguridad en la tenencia de la tierra y lograr algunos apoyos en infraestructura se convirtió en una trampa cruel pues desde el 2012, en que surgió la sentencia de la Corte, no ha habido ninguna respuesta a nuestras demandas”.
Concluyó: “La respuesta la daremos más unidos que nunca las 17 comunidades; llegaremos hasta donde sea necesario para hacer uso de nuestros derechos como pueblos indígenas que nos otorga la Constitución Política de nuestro país, e iremos en contra de las artimañas legales para prolongar los procesos; cada página revela una trama de injusticia y complicidad y no contribuye a evitar un enfrentamiento entre pueblos, ya que los hermanos comuneros de los Chimalapas anuncian a cada momento el desalojo de nuestras tierras; a pesar de que nosotros queremos evitar el enfrentamiento también les decimos que no permitiremos el desalojo y la pérdida de nuestros derechos a la tierra y al desarrollo”.











