Persiste el tráfico ilegal

"Rafael Victorio * CP. El ir y venir de balseros de un lado a otro del río Suchiate entre México y Guatemala no se detiene; los operativos de seguridad instrumentados en ambas fronteras no inhibe el paso de personas ni el accionar de los contrabandistas que pasan todo tipo de mercaderías sin pagar impuestos.



Tráfico ""normal""

Toneladas de productos básicos, frutas, legumbres, hortalizas, carnes, aparatos electrodomésticos y electrónicos, hasta colchones y camas son llevados y traídos sin que las autoridades federales aduanales hagan algo, simplemente ven esas actividades como normales.

La falta de operación del Puente Internacional ""Rodolfo Robles"" desde octubre del ano pasado, cuando fue arrasado por el paso del huracán ""Stan"", ha propiciado que el paso a través de las balsas se incremente.

Aquí nadie frena el contrabando y las autoridades encargadas de la recaudación de ingresos para el país vía impuestos por exportación e importación prefieren hacerse ""de la vista gorda"" porque consideran que es una actividad ""normal"" que se realiza en esta frontera.



Autoridades coludidas

Grupos de camareros trabajan en forma organizada -una semana los guatemaltecos y otra los mexicanos-, quienes de acuerdo con uno de ellos, Manuel Chilel López, agentes de Aduanas, de Sanidad Vegetal, Migración, Agencia Federal de Investigación, policías estatales y municipales pasan a diario por ""su mochada"".

De la mercancía que se vende en las márgenes del Suchiate nadie sabe su procedencia, pero aquí se consiguen desde pastas, agua, cerveza, refrescos, aceite, jabón, papel de bano, sal, azúcar, maseca, cornflakes, huevos, carnes, frutas, zapatos, sandalias y hasta computadoras son bajadas de camionetas para ser pasadas de México a Guatemala a todas horas del día.

En las márgenes del río que sirve de línea divisoria entre los dos países hay bodegas repletas de todo tipo de mercancías cuyos propietarios no pagan impuestos; ninguna autoridad sabe la procedencia de éstas pero sí que lleva como destino la nación vecina del sur.



Indiferencia

Pero las autoridades encargadas del control, en este caso Aduanas y la Policía Fiscal Federal, simple y sencillamente no se preocupan por ello, porque aun cuando el Ejército ha fortalecido su presencia en la zona, su cometido es otro, el de combatir el tráfico de drogas y armas.

Para las autoridades locales esa situación es ""normal"" al darse ese intercambio comercial desde hace muchos anos y ""no se va acabar, porque muchas personas viven de esa actividad"", menciona la regidora Matilde Espinosa Toledo, quien reconoce tener un negocio en las márgenes del río.

El paso del huracán ""Stan"" hace más de un ano y las inundaciones por el desbordamiento del Suchiate en los últimos meses han causado preocupación entre los bodegueros pero a pesar de ello, sus actividades las mantienen constantes.

Para los guatemaltecos el comprar sus productos básicos del lado mexicano les resulta benéfico, tomando en consideración que su moneda -el quetzal- tiene más valor que el peso, motivo por el cual compran de todo para llevar.

Pero así como van productos elaborados de México hacia Guatemala de allá proviene carne, hortalizas, verduras y cerveza principalmente, que son comercializadas en los mercados de la región.



Trafican desde mercancias hasta personas

Por las balsas -elaboradas con cámaras y tablas- pueden pasar de todo, desde mercancías en cantidades pequenas hasta grandes, pero también personas. Por ir de un lado a otro del río cobran entre diez y quince pesos.

Los ""camareros"" senalan que son cerca de 200 los que trabajan en los distintos pasos ubicados a lo largo del poblado entre Ciudad Hidalgo y Tecún Umán, quienes a diario ""cooperan"" para la cuota de las autoridades de todos los niveles y de esa manera nadie los molesta.

Y a lo largo del río se ven soldados del Ejército mexicano observando las actividades de los comerciantes, cargadores y balseros, pero a nadie molestan, no dan importancia a lo que sucede en las márgenes del Suchiate y de vez en cuanto hacen alguna revisión en busca de drogas y en la aplicación de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, pero nada más, porque el caso del contrabando corresponde a las autoridades aduanales.

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