Alrededor de la vacuna contra el covid-19 se ha generado mucha expectativa en todo el mundo, incluyendo México y Chiapas, pero eso no puede nublar el panorama de que la pandemia sigue activa y el virus sigue enfermando y cobrando vidas, comentó la geriatra con alta especialidad en Envejecimiento Cerebral y Demencias, Anamaría Rosales Vargas.
La vacunación es una medida farmacológica que brinda protección de forma preventiva ante la infección del coronavirus. Se tiene programada la compra de 197.9 millones de vacunas contra el coronavirus, de marcas como Pfizer, AstraZeneca, CanSino, Sinovac, de las cuales tres se han distribuido en Chiapas.
Si bien las vacunas han mostrado un resultado favorable en porcentaje de inmunización contra el coronavirus, esto no quiere decir que se tenga una protección del cien por ciento, y eso debe tenerlo claro la población.
En países donde han completado ya la vacunación contra el virus en la mayoría de los adultos mayores, como el caso de Israel, se han registrado casos de infección posterior al recibir la vacuna.
El índice de infección que reportan es del 0.1 por ciento, es decir, de 500 mil adultos mayores que fueron vacunados 500 se contagiaron, aunque pasaron la enfermedad más leve, sólo 14 requirieron hospitalización, lo que se podría considerar una ventaja.
Esto obliga a no relajar las medidas de prevención, sobre todo cuando solamente se ha aplicado una dosis del esquema de vacunación contra el coronavirus; esto se podría hacer por lo menos 15 días después de recibir la segunda dosis requerida, porque es el tiempo que se requiere para generar anticuerpos.
Aunque dijo que científicamente no todas las vacunas otorgan una protección del cien por ciento, ya que esto depende de la respuesta inmune del cuerpo humano, así como el coronavirus no se desarrolla por igual en todas las personas, con base a las defensas de cada cuerpo.
“Los pacientes que ya estén vacunados tendrán que seguir las medidas, y tendrán que tener las dos dosis para poder relajar las medidas y tener más interacción”.
Respecto al consumo de alcohol, la especialista comentó que éste genera cambios en el organismo, disminuye la respuesta inmunológica y la hace lenta, por ello es que tomar alcohol tras la vacunación es incorrecto ya que sí puede disminuir el efecto de inmunización.
Sobre las reacciones adversas que se han comentado en todo el mundo, la geriatra dijo que hay varios tipos: desde inmediatas dentro de las primeras seis horas luego de la vacuna, y tardías, dentro de las 72 horas posteriores.
Fuera de estos tiempos ya no es atribuible a la vacuna; hay que recordar que la población vacunada son adultos mayores, mismos que son vulnerables y que probablemente tengan otras comorbilidades como diabetes u obesidad.
Algunas de las reacciones van desde dolor, enrojecimiento, entumecimiento, hinchazón en el lugar de la aplicación, siendo lo que muchos reportaron; otras pueden ser fiebre, dolor articular, malestar general, disminución de la presión arterial, las cuales fueron mucho menos frecuentes.












