La pandemia del coronavirus que mantiene al país en cuarentena, sacudió también a los músicos que laboraban en restaurantes, clubes y eventos masivos, dejándolos por un momento considerable sin trabajo.
Esta situación toma un cariz más complicado para este sector, ya que con la cancelación de eventos y el cierre de negocios, muchos se quedaron sin empleo y perdieron su fuente de ingresos, otros grupos se encuentran varados en el estado hasta que la emergencia sanitaria se vaya controlando.
En este contexto, uno de los conjuntos afectados experimenta un nueva fase: llevar la sonoridad de los instrumentos de viento, la tambora y el alarido sinaloense a las calles de la ciudad mientras el panorama vuelve a la normalidad.
Nos quedamos sin trabajo
Turbados pero aún con el ritmo en la sangre, algunos integrantes de “5 punto 5 La Otra Banda” recorren diversas colonias de Tuxtla con instrumentos en mano para ganarse el aplauso de la gente y unas cuantas monedas a fin de resistir al embate del confinamiento.
A lo lejos, en un paseo a canto de banda regional, se escucha la sonoridad de la tuba (instrumento de viento) acompañada por los golpeteos de la tarola y la tambora, adaptando las diversas estructuras musicales que hacen que las personas salgan de sus hogares y por un breve instante se olviden de que hay una pandemia y se pongan a cabriolar.
La banda está integrada por casi 15 personas, la mayoría regresó a sus estados para pasar la cuarentena con sus familias antes de que los casos avanzaran; aquí en la capital se quedó Héctor, Saúl, Julio, Marco, Alberto y Panadero Wira.
En este sucinto recorrido, Cuarto Poder sigue el andar de estos jóvenes, donde la primer escala es la colonia San Cayetano, siguiendo por El Rosario y finalizando por el fraccionamiento San Fernando, pero el caminar de estos músicos continúa y se extiende a más barrios.
Cada uno carga su respectivo instrumento, algunos pesan más de lo debido y otros son más ligeros; el vehemente calor acompaña el viaje, el cual lo hace más cansado, sin embargo, ante la necesidad económica que existe en estos momentos, los intérpretes no se detienen.
Saúl, integrante de la banda y encargado de ejecutar la tuba, comenta que se quedaron sin trabajo ya que muchos negocios donde se presentaban -por disposición de las autoridades- tuvieron que cerrar sus puertas, situación que provocó que muchos de sus compañeros tuvieran que regresar a sus estados, la mayoría de Zacatecas, Oaxaca, Guadalajara y parte del norte.
“Nosotros nos quedamos varados en Tuxtla y mientras siga la pandemia los negocios permanecerán cerrados, es ahí donde está nuestro único ingreso.
Quisiéramos regresar a Zapopan, Jalisco, de donde somos originarios pero ante la falta de dinero y el panorama más complicado que se vive allá, no podemos hacer nada, así que los que permanecemos en el estado agarramos el equipo y decidimos salir a tocar”, cuenta.
Aunque la postura actual en la ciudad es complicada, Tux-tla no está apagada; este grupo de haber estado en los mejores escenarios, junto a grandes exponentes de la música regional, en estos momentos iluminan con su regodeo y pasión las calles de la capital.
Saben de notas e intenciones, pero sobre todo de afinaciones que pueden crear con sus viejos instrumentos; hoy son músicos callejeros que con sus acordes específicos marcan el ritmo en “el lugar donde abundan los conejos”.
Aunque no se han acercado a las autoridades para pedir apoyo, Saúl y sus compañeros afirman que seguirán tocando en estas condiciones para llevar un poco de alegría a las personas y “tratar de que pasen un aislamiento más ligero”.
“Deseamos que las cosas mejoren pronto para volver a los escenarios, y aunque sabemos que esto es bien complicado para todos, no nos queda de otra que seguir para adelante y ver opciones de ganarnos la vida”, finalizan.












