Pese a transgénicos, prefieren maíz nativo: Inifap

Las políticas públicas buscan rescatar el maíz nativo. Jofiel Domínguez / CP
Las políticas públicas buscan rescatar el maíz nativo. Jofiel Domínguez / CP

El campo mexicano sigue enfrentando retos como el uso de nitrogenados, herbicidas y semillas transgénicas, así lo expuso Jesús Martínez del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), durante su participación en el encuentro “Pueblos y fronteras” 2026, desarrollado en el Cimsur-Unam (Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur).

Pese a este panorama, Martínez resaltó prácticas como el mejoramiento genético autóctono y participativo que se ha realizado en zonas como los altos de Chiapas, así como la recuperación del maíz nativo como parte de la política pública.

En ese sentido, representantes de la Red de Guardianes de la Milpa y la Biodiversidad (Regmabi) mencionaron que los propios campesinos saben los beneficios del maíz nativo.

Trabajo

Señalaron que, por ejemplo, en Venustiano Carranza observaron el caso de un campesino que planta tres cuartas partes de su terreno con maíz transgénico, y un cuarto de maíz nativo, siendo esta última cosecha la que destina al autoconsumo.

También expusieron que, aunque en las comunidades se tiene un basto conocimiento sobre varios ciclos de producción, los pobladores siguen pensando que los únicos autorizados sobre el tema son los ingenieros.

Reto

Agregaron que el tejido social es otro reto para el campo mexicano, ya que muchos padres siguen mandando a sus hijos a la universidad con la intención de que no se dediquen al campo, debilitando el conocimiento comunitario.

Por su parte, Pablo Uc, del Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (Cesmeca), indicó que la violencia padecida en Chiapas durante años pasados, además de pausar abruptamente los ciclos de producción, también modificó la comprensión de lo que es la vida campesina.