"Guatemala ya era un ""foco rojo"" para México y Estados Unidos desde 2007, sobre todo la zona de El Petén, donde ocurrió la masacre de 29 personas el 15 de mayo pasado. El entonces procurador, Eduardo Medina Mora, en una reunión que tuvo con el encargado de Seguridad Interior del vecino del norte, Michael Chertoff, habría dicho que esa zona ""es tierra de nadie"", esto de acuerdo con un cable de WikiLeaks.
Según esta misma observación, el país del sur se ha tornado en un lugar inhabitable y problemático, debido a que las reducciones de sus fuerzas armadas ha creado un vacío en seguridad, particularmente en esa región que colinda con Chiapas.
Independientemente del origen de esta información, es de todos conocido que la zona sur de México, la frontera chiapaneca con 600 kilómetros, es una vasta región con un número indeterminado de pasos informales, pero además, la presencia en el lado mexicano de comunidades hostiles a las autoridades hace todavía más complicado tener un control, ya que mucha de la información que podría ayudar a las autoridades es del dominio sólo de habitantes que están permanentemente asentados a lo largo de la línea de división entre ambos países.
El nuevo municipio de Benemérito de las Américas es sólo un punto de referencia para las autoridades mexicanas, junto con Frontera Echeverría, pero las demás son zonas en las que la autoridad formal no tiene presencia alguna.
Las noticias preocupantes que se han generado recientemente en El Petén hacen ver la urgencia de que el Gobierno Federal de México refuerce su presencia en esa zona, sin que por ello disminuya la vigilancia en municipios chiapanecos que colindan con el estado de Tabasco.
Realmente la situación vista desde los medios es para llamar la atención. Comunidades indígenas creadas en la década de los años 80 como Nuevo Progreso, difícilmente pueden decir algo al más enterado de los funcionarios presentes en las cabeceras de la región, pues ni siquiera cuenta con carretera. Y no es la única en esa zona.
Otros puntos cercanos a los pasos informales en los que sí transitan vehículos son aún más preocupantes, pues se habla de todo tipo de tráfico sin control alguno.
Si ahora, como se dice, la preocupación es compartida por Estados Unidos, sería conveniente diseñar estarategias específicamente para la frontera en esta zona.
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