Con un llamado de la Iglesia Católica para cuidar los recursos naturales se recordó el 13 aniversario de la tragedia del huracán “Stan”.
Como ha ocurrido cada año, familiares de las víctimas mortales y damnificados realizaron una misa y una procesión hacia el río Coatán para bañar al Señor de Esquipulas en las aguas de dicho río y pedir que “nunca se vuelva a repetir un desastre similar”.
El párroco de la Iglesia de Esquipulas, ubicada en la colonia Las Américas, al norte de Tapachula, una de las que fue devastada por el fenómeno hidrometeorológico, César Cañaveral Pérez, pidió a la población cuidar el medio ambiente.
Dijo que la Diócesis de Tapachula está realizando la Semana de la Ecología que “surgió como fruto de la conciencia que ha crecido en la comunidad Diocesana a partir de los embates que realizó el huracán Stan”.
Por ello a 13 años de esa tragedia, convocó a la sociedad a “disminuir el uso de pesticidas, sembrar árboles en zonas deforestadas, tener hortalizas caseras, sembrar para comer, evitar el uso de desechables han sido algunas acciones que se han fortalecido en estos años”.
Asimismo, insistió en el llamado a sumar esfuerzos y acciones para la protección de los recursos naturales para evitar de esa manera que se sigan registrando tragedias como la de octubre del 2005.
Agravios
Por su parte, Carlos Tapia Ramírez, presidente de la Sociedad Civil de Damnificados, en sus redes sociales insistió en que a 13 años de la tragedia persiste una deuda pendiente, al no haberse concluido totalmente la reconstrucción, existen fraccionamientos de afectados en forma irregular y la desviación de recursos públicos no castigada.
Explicó que la Procuraduría General de la República (PGR) mantiene abiertas diversas carpetas de investigación por el desvío de fondos federales que debieron servir para la reconstrucción de los 41 municipios de las regiones Costa, Soconusco, Frontera Sur, Sierra y Frailesca, principalmente.
Acusó al exgobernador Pablo Salazar Mendiguchía de ese fraude e insistió en que “debe ser juzgado por todos los agravios cometidos a los chiapanecos y en particular de los damnificados de Stan”.
A 13 años, los familiares de las víctimas oraron por su descanso y al mismo tiempo para que no vuelva a ocurrir otra tragedia similar.
Vigilancia
El delegado regional de Protección Civil, Julio César Cueto Tirado, señaló que se han fortalecido todos los mecanismos de prevención relacionados con fenómenos hidrometeorológicos.
En ese sentido, se realiza un monitoreo permanente de todos los ríos que atraviesan las regiones que en su momento devastó el huracán “Stan”, así como la situación de las zonas con riesgo de derrumbes y deslaves, principalmente en la sierra.
Existen cientos de lugares que pueden utilizarse como albergues provisionales y la operación de comités comunitarios para atender cualquier emergencia en forma inmediata.
Dijo que en esta temporada de lluvias se han presentado algunos problemas en municipios de la costa, debido a rompimiento de ventanas en algunos ríos, los cuales se atendieron en forma inmediata y en casos de deslaves también se cuenta con maquinaria para evitar que se afecten las vías de comunicación.
Sigue abierta la herida
Hace ya 13 años que han pasado de la desgracia acontecida por el huracán “Stan” en Chiapas, y a la fecha aún existen familias que no han sido indemnizadas.
Niñas, niños, ancianos, mujeres y hombres se apostaron afuera de Palacio de Gobierno del Estado para exigir a las autoridades una vida digna y bienestar para al menos 23 familias.
Margarita Concepción Gonzáles Ortíz, representante de los desplazados del Municipio de Huixtla, denunció que desde hace más de una década que el huracán Stan afectó sus viviendas, a la fecha las autoridades de gobierno los han dejado en el abandono.
“Desde esa fecha hasta ahora no hemos tenido ninguna respuesta; nosotros estamos viviendo en lugares que no son aptos para habitar, como es la orilla del ferrocarril, donde corremos el riesgo de un descarrilamiento”, dijo.
Plantada bajo el techo de palacio de gobierno, Margarita Concepción sostuvo que bajo esta condición están una centena de niños y adultos de la tercera edad que están viviendo bajo condiciones inhumanas.
“Por eso es que estamos aquí como grupo organizado apoyando a las 23 familias afectadas por el huracán Stan desde hace trece años”.
Una parte de la población de la región sufrió una repentina pérdida de sus bienes y fueron reubicadas en lugares circunvecinos en medio de acciones improvisadas por parte de organismos públicos, sin atender los protocolos internacionales en la materia.
Para analizar el proceso de reubicación y sus consecuencias, se llevó a cabo un estudio de desplazados en dos comunidades denominadas „fraccionamientos“.
En los nuevos lugares de asentamiento, los medios de vida existentes fueron más precarios que los de los anteriores lugares de residencia, motivo por el cual los desplazados no han podido acceder a satisfactores de bienestar general ni mantener el acostumbrado patrón de migración internacional que antes del desplazamiento tenían.
Al cumplirse 13 años de la tragedia, el clamor de las 23 familias que se desplazaron de Huxitla a la capital del estado es que las autoridades escuchen la petición y les otorguen un lugar digno para vivir.
Lejos de olvidarse, la herida que dejó Stan en Chiapas sigue abierta e incluso hay manifestaciones públicas de los damnificados por esas lluvias, además recordaron las promesas que siguen esperando de las autoridades y su demanda de castigo a los responsables de la reconstrucción fallida.












