Pide obispo buscar el bien del pueblo

Pide obispo buscar el bien del pueblo

El obispo de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel, lamentó que “muchos de los que actualmente ejercen algún poder, un cargo, un reinado, no lo hacen buscando prioritariamente el bien de su pueblo, sino su propio interés”.

Añadió que “les apasiona lograr una victoria electoral, no pensando en primer lugar en cómo dar la vida por las comunidades de su municipio, de su distrito, de su estado y de su país, sino en cuánto dinero van a ganar, cuánto poder van a tener, cómo van a derrotar a sus contrarios”.

Agregó: “dicen en sus campañas que su pasión es servir, pero en la práctica, su pasión es adquirir poder y riquezas. Si en verdad les importara su pueblo, lo demostrarían en su vida diaria, aunque no tuvieran un cargo de elección popular. El servicio se demuestra en acciones concretas de cada día, aunque no se obtenga un triunfo político”.

Insistió en que “si en verdad su pasión fuera servir al pueblo, aunque perdieran una elección, seguirían desgastando su vida por su gente, y no perderían su tiempo, sus energías y su dinero en pelear un puesto de gobierno. Si en verdad les interesara el pueblo, serían capaces de renunciar a un cargo, aunque hubiera sido legal su victoria, si con su renuncia se logra la paz social y la armonía de los pueblos. Reinar es servir y amar al pueblo. Reinar es darle prioridad al pueblo; es poner en primer lugar el bienestar común, no tanto el beneficio de los propios seguidores”.

Señaló que “estamos ya en precampañas para la gubernatura de nuestro estado, para las diputaciones y las próximas presidencias municipales, y ya se están moviendo quienes aspiran a estos cargos. Ojalá que los electores no se fijen en quién les ofrece más beneficios, o quién les regala más cosas, sino en quién ha demostrado en su vida que es un verdadero servidor de los demás. Y desde la familia, que los papás se desgasten sirviendo a sus hijos, no abusando de su poder con la violencia y la imposición”.

Arizmendi Esquivel dijo lo anterior a propósito de que este domingo 20 de noviembre, “con la solemnidad de Cristo Rey, se terminó el año litúrgico de las celebraciones de la Iglesia. Al mismo tiempo, en Roma, el papa clausuró el Año Jubilar de la Misericordia, pero insistió en que la misericordia de Dios siempre está abierta para todos y no se acaba”.