Pide obispo concluir el ciclo escolar a distancia

Pide obispo concluir el ciclo escolar a distancia

La Diócesis de Tapachula pidió a la Secretaría de Educación Pública (SEP) “no tirar por tierra los esfuerzos hasta hoy logrados de no contagios masivos” y actuar con la pertinencia de concluir el curso escolar actual en la modalidad a distancia.

Y es que a pesar de que la Jornada Nacional de Sana Distancia concluye el 30 de mayo, se debe estar atento a lo que informen las autoridades sobre el regreso a clases en la llamada “nueva normalidad”, de tal manera, que “no se ponga en riesgo la salud de los alumnos y de la misma comunidad educativa”.

El obispo diocesano, Jaime Calderón Calderón, consideró que al seguir en la modalidad a distancia “podría motivar a los docentes a su autoformación constante y empeño por implementar nuevos modos de educar y formar”.

En un mensaje con motivo del Día del Maestro, advirtió que en la coyuntura de la emergencia sanitaria a causa del Covid-19, se han hecho visibles las grandes desigualdades sociales que se viven en el país y en materia educativa no es la excepción.

Dijo que el confinamiento necesario para evitar mayores contagios y el colapso del sistema hospitalario, ha requerido que las actividades escolares presenciales se cambien por la educación a distancia, lo que ha significado un cambio radical en el proceso de enseñanza-aprendizaje: “enfrentar el desafío con los límites de los recursos y de infraestructura, la falta de capacitación para aprovechar de manera óptima la modalidad implementada”.

El prelado reconoció el diseño del programa Aprende en casa por parte de la SEP, el cual ha sido un recurso para dar continuidad y llevar adelante el ciclo escolar, del cual la respuesta del magisterio ha sido responsable y creativa para mantener comunicación con los alumnos y las familias.

De tal manera, dijo que se han superado muchas exigencias, incluyendo “el ánimo de los propios alumnos, de los recursos tecnológicos y de conectividad, además de saturación de burocracia. Sabemos que no ha sido una tarea fácil.

Les agradecemos y los animamos a continuar en esta actitud tan humanitaria y de servicio”.

Reconoció a las maestras y maestros: “Su vocación es una gran bendición para la vida de la sociedad y de la Iglesia, pues son un testimonio de humanidad y de riqueza de valores”.

Aunque educar con el recurso de la tecnología es un desafío, no se ha de descuidar la tarea de “ayudar a encontrar la razón de ser de la propia persona, el sentido de la vida y la integración en una sociedad con sentido fraterno y justo, con ideales para la superación de cada uno y de la sociedad humana en su conjunto”.