La autoridad debe fomentar la cultura de respeto a la ley y la legalidad, no solo con grandes operativos policiales en áreas rurales y urbanas; las acciones deben abarcar mucho más allá y desmantelar al crimen trasnacional que existe en esta frontera sur desde el río Suchiate hasta los municipios costeros, señaló el dirigente de la Coalición Obrero Campesina y Estudiantil del Soconusco, Francisco Aranda Tinajero.
Las instituciones armadas y policiales no solo deben hacer alarde de poderío y grandes despliegues contra maestros, estudiantes o grupos sociales que reclaman servicios y atención, además de castigo a la omisión en la responsabilidad y cumplimiento en los servidores públicos, lo que no siempre es procuración o impartición de justicia; el reclamo es el combate frontal pero efectivo contra la delincuencia y no el uso de la fuerza para la represión y el control social.
Aranda Tinajero señaló que mucho se ha dicho que la frontera sur es una frontera porosa, pero consideró que eso es solapado y tolerado por quienes se benefician de esta situación en agravio de la sociedad y es que desde los puertos fronterizos de Talismán-El Carmen y Ciudad Hidalgo-Tecún Umán se inicia un cobijo por omisión o irresponsabilidad al crimen organizado.
No hay ninguna institución gubernamental que someta eficazmente el contrabando de todo tipo de mercadería, la trata de personas, el narcotráfico, el comercio ilegal de especies en peligro de extinción, precursores químicos, indocumentados, trasiego de químicos cuyo uso está prohibido en el país, lavado de dinero, contrabando ilegal de armas afirmó el coordinador regional de la Coalición Obrero Campesina Estudiantil del Soconusco (COCES).
Los anuncios de “cero tolerancia” a la delincuencia, la corrupción y la impunidad deben prevalecer. Se debe demostrar que el imperio de la ley no está sometido, pues persiste la violencia, el abuso y la negación de la ley para lograr la riqueza mal habida, el poder del dinero y la influencia o complicidad entre el crimen y la autoridad.
Expuso que esta frontera contrasta la realidad de que la ley es un espacio cierto, tangible de libertad, seguridad y justicia, porque aunque se manejen casos aislados, son repetitivos de robo, asaltos, violaciones, asesinatos, secuestros, trata y aparición de cuerpos sin vida, que son resultado de la frontera de hacinamiento y congestión por parte de la delincuencia organizada que ha generado un foco de enfermedad social, ya que ha propiciado la aparición de toda conducta ilícita, mientras las Fuerzas Federales no actúan y pasan a ser simples observadores.











