La Iglesia Católica y el Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos en el Sureste de México, urgió al Gobierno Federal definir su política migratoria y actuar con pleno respeto a los derechos humanos en el caso de los extranjeros de diversas nacionalidades que permanecen varados en la frontera sur del país y quienes fueron detenidos el sábado al intentar irse en caravana hacia el centro del país.
El obispo de la Diócesis de Tapachula, Jaime Calderón Calderón, reconoció la desesperación de los migrantes que se aventuran para poder llegar a la frontera norte del país, aunque consideró que podrían haber personas detrás de ellos que “los animan a caminar con la ilusión de sortear toda dificultad y peligro”.
“Nos duele ver que nuestros hermanos centroamericanos, haitianos y africanos se aventuraron a continuar su camino bajo el inclemente sol y la copiosa lluvia para ser frenados por un muro humano que los detendría”, insistió.
Al mismo tiempo urgió a las autoridades federales a actuar con calidad y rapidez para brindar una solución al fenómeno que se registra en la zona.
En tanto, el Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos en el Sureste de México exigió al Gobierno Federal que cese las acciones policiacas y militares en contra de los migrantes que tienen necesidad de protección internacional y en el caso de los detenidos, se les garanticen todos sus derechos.
Pidió además que “deje de priorizar sus relaciones diplomáticas con EUA antes que la vida de miles de personas”, ello ante los operativos instrumentados la tarde del sábado para frenar una nueva caravana de africanos, asiáticos, cubanos, haitianos y centroamericanos que se dirigía al centro del país.
Además, que miles de extranjeros permanecen varados en la frontera sur desde hace ya varios meses al no obtener una respuesta a sus peticiones de regulación de estancia o de asilo solicitados ante el Instituto Nacional de Migración (Inami) y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar).
Pidieron que se permita a los detenidos acceso a abogados para su defensa y pronta liberación, así como “se les garantice el acceso a los derechos de protección internacional, el interés superior de la niñez, la no separación de familias y se respete el principio de no devolución”.
El colectivo integrado por una veintena de organizaciones calificaron las acciones en contra de los migrantes como “una cacería cruel e inhumana” que encabezan las autoridades migratorias.
Advirtieron que la política migratoria seguida por México responde a los intereses de Estados Unidos, tanto que la frontera sur ha sido militarizada, aparte de “la burocracia, criminalización, xenofobia, el poco acceso a derechos básicos y las condiciones indignas de vida que las han aprisionado a los extranjeros en la ciudad de Tapachula”.
Para concluir, precisaron que ello fue lo que provocó que los migrantes se organizaran y partieran en caravana el sábado por la mañana.












