Ante los constantes problemas de seguridad generados por migrantes del albergue de la colonia San Antonio Cahoacán, vecinos pidieron a obispos de Centroamérica y México que participan en el Segundo Encuentro Frontera Sur y Triángulo Norte de Centroamérica “Caminemos con Cristo migrante en el mundo”, visitar las instalaciones y funcionamiento del Albergue Belén, a cargo del sacerdote Flor de María Rigoni.
Dora Ortiz Escobar, miembro de la Asociación Civil Nueva Generación y vocal de seguridad de la colonia San Antonio Cahoacán, manifestó que en reiteradas ocasiones se ha pedido, a las autoridades de los tres niveles de Gobierno, el cierre urgente de dicho albergue porque no existe control absoluto y la ola de delincuencia se incrementa con el aumento del fenómeno migratorio, quizá porque -dijo- algunos únicamente llegan a delinquir.
“Hemos notado que en el lugar toman bebidas embriagantes, le faltan al respecto a las niñas y mujeres que caminan por la colonia con total impunidad sin que nadie les diga nada o llame la atención, por ello estamos alzando la voz y pidiendo a los obispos que vengan a ver este problema, que no ha querido atender el sacerdote Flor de María”, aseveró.
Señaló que es preocupante la desobediencia del sacerdote Flor de María Rigoni, quien grita a los cuatro vientos que las autoridades eclesiásticas de México nada le pueden hacer, en tanto los problemas de inseguridad persisten en la colonia.
Mencionó que como colonos no están en contra de la migración de los centroamericanos, pues muchas veces ellos también han brindado ayuda a quienes tocan la puerta de sus domicilios, la molestia es con otras personas que sólo llegan a delinquir y causar conflictos al lugar.
“Pedimos que constaten este albergue y que vean que hay otros más a los alrededores operando en la clandestinidad”, puntualizó.











