Fabio Martínez Castilla, arzobispo de la capital chiapaneca, recordó la importancia del Tiempo de Adviento, el cual se trata de la espera de Cristo y el recuerdo de su venida historia.
Conferencia
En conferencia de prensa este domingo, luego de la homilía dominical, el prelado propuso tres actitudes que se deben tener en cuenta para vivir con mayor intensidad como familia el recibimiento del Niño Dios.
“Es necesario hacer de nuestro corazón un pesebre, cada uno de nosotros debemos de tomar conciencia de que la navidad no es la manifestación externa de adorno y regalos, sino es algo más sagrado, es la entrega total de nuestra vida a Dios, por eso debemos abrir nuestros corazones a Dios para que él actué en nuestra vida, hay que tener la actitud de la Virgen María que todo lo guardaba en su corazón, es decir, meditaba y hacia vida la Palabra de Dios”, sostuvo Martínez.
Añadió que también se debe hacer que las familias sean un hogar de Nazaret, que a ejemplo de la Sagrada Familia, que se vieron con la angustia de no ver al Niño Dios en la caravana de regreso a Nazaret, presurosos lo buscaron y lo hallaron en el templo, de esa manera a pesar de la angustia y las preocupaciones que nos da el mundo se debe tener la esperanza de que juntos como familia se encontrará a Dios y con ello su consuelo y paz.
“Por último, esta navidad, lejos de cerrarnos en nosotros mismos, poniendo obstáculo de abandono e indiferencia para con el otro, nos tiene que llevar a construir lazos de solidaridad y fraternidad, debemos de abrirnos a los demás con estos de amabilidad y caridad”, sostuvo el monseñor.
Resaltó que por todo esto, en el Tiempo de Adviento, puede servir el consejo que el papa Francisco da para ser buenos cristianos, pedir permiso, decir por favor, dar las gracias y si en algo hemos fallado, reconocerlo con la actitud de pedir perdón.
“Todos podemos contribuir a la felicidad de nuestras familias”, concluyó el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez.











