Debido a que el Covid-19 agudizó la situación económica en la entidad, Arturo Marí Domínguez, presidente en Chiapas del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), sugirió a las autoridades estatales a que, mediante la contratación de deuda, se puedan otorgar créditos a la población a una tasa de interés que sea más baja en comparación con las que dan las instituciones bancarias, a fin de darle más oportunidad a los sectores sociales que han salido afectados.
“Pero que sería traspasada, no es que se quede pagando una deuda, como hacía el banco que operaba Fofoe, a través de una banca social que pudiera operar el Gobierno del estado para una situación de emergencia como la que estamos viviendo, podría ser como más efectiva y direccionada a quienes en este momento no van a poder acceder al crédito bancario”, argumentó.
En ese sentido, dijo, eso le daría oportunidad de entrar a los beneficios a pequeños empresarios, a todos aquellos que no puedan cumplir con todos los requisitos comerciales que piden los bancos; las revisiones comerciales, dijo, van desde una garantía, hasta el flujo de dinero que tiene cada empresa en sus estados de cuenta.
Sobre las opciones que tienen otros organismos, como Nacional Financiera (Nafin), que ha puesto sobre la mesa créditos de entre 50 mil y cinco millones de pesos, Marí Domínguez consideró que existen bastantes restricciones que no podrán ser atendidas por las pequeñas compañías que tiene la entidad, debido a que desde hace meses se quedaron sin flujo económico, sumado a que las tasas de interés rondan por el orden del 13.9 por ciento.
Sobre los Créditos a la palabra, que vienen del Gobierno de la República, señaló que las empresas adheridas al CCE no han sido beneficiadas y tampoco se enteraron de las encuestas realizadas por las autoridades locales. Los beneficios que sí están recibiendo, comentó, son los créditos de 25 mil pesos que vienen del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y ayudará a que los comerciantes tengan dinero para atender lo más inmediato.
Lo que aún está pendiente, dijo, es la ayuda del estado o un esquema de financiamiento, debido a que han pasado más de 60 días en que los empresarios no han atendido un sólo cliente y la caída del sector turismo supera el 95 por ciento y sólo sobreviven los restaurantes que tienen ventas a domicilio.
Cuando recién comenzó la pandemia en Chiapas, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) con su delegación en Chiapas, calculó que para reactivar la economía se requerían de una inversión superior a los 10 mil millones de pesos; sin embargo, el presidente del CCE comentó que ese número podría ser mayor al considerar las consecuencias financieras que está dejando la emergencia sanitaria.
“A 45 días de eso, yo creo que el tamaño es más grande, de todos modos no vemos ninguna acción de parte del gobierno”, remarcó el líder empresarial. Será hasta después de que pase la contingencia cuando inicien los trabajos de análisis sobre los daños económicos que dejó el virus.
Marí Domínguez estimó que de las seis mil empresas adheridas en el CCE, estiman que 500 de ellas se irán a la quiebra y no tendrán posibilidad de reabrir, lo que representaría un daño al 10 por ciento de las compañías.












