Piden evitar la siembra de maíz transgénico

Piden evitar la siembra de maíz transgénico

El obispo de la diócesis de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel, hizo una exhortación a sembrar maíz criollo, evitar abonos químicos y no talar árboles. 

“En estos días, he andado desde San Cristóbal hasta Palenque, Comitán, Simojovel y hasta Amatán, y he visto cuánto maíz se ha sembrado. Muchos campos se ven llenos de maíz en crecimiento, en unos lugares ya a punto de la cosecha, y en otros todavía apenas en sus primeros pasos”, afirmó. 

Agregó que en algunas partes de las Cañadas de Ocosingo, se nota abandono del campo y nada se ha sembrado, no por pereza de los campesinos, sino porque no les reditúa beneficios, ya que, por la importación de maíz transgénico desde los Estados Unidos, es más barato traerlo de allá, que sembrarlo aquí.

Dijo que “en varias partes de nuestro estado, se logran dos cosechas de maíz y de frijol al año. Esto ayuda a que la gente no pase hambre. Hay pobreza alimentaria, no miseria. En el campo, hay maíz y frijol para todo el año, y también algunos animales de corral, hortalizas y, en algunos lugares, también café”, indicó.

Arizmendi Esquivel recordó que en la pastoral de tierra, la diócesis de San Cristobal de las Casas insiste en tres cosas: Sembrar maíz criollo; usar, lo más posible, abono orgánico; y no tirar árboles para sembrar maíz.

Lo primero es, dijo: “Sembrar maíz criollo y evitar el transgénico, pues éste es estéril, no se reproduce y hace que los campesinos cada año deban comprar la semilla a las empresas transnacionales”.

Señaló que lo segundo es evitar los abonos químicos, porque matan algunas plagas, pero impiden que la tierra produzca sus propios mecanismos de defensa. Los abonos químicos están produciendo cáncer y otras enfermedades difícilmente curables.

Manifestó que la tercera sugerencia es no tirar árboles para sembrar maíz, porque “algunos campesinos han tirado todos los árboles de algunos cerros y han sembrado sólo maíz. Con esto, la tierra queda desprotegida y la lluvia la arrastra hacia los ríos, quedando sólo piedras y tierra no cultivable. Exhortamos a no convertir nuestros bosques en desiertos de piedras, como está sucediendo en torno a las carreteras de San Cristóbal a Tuxtla Gutiérrez y a Comitán”.

Finalmente exhortó a toda la población, a que “cuidemos nuestra hermana y madre tierra, que es un don de Dios. No la destruyamos”.