Las especulaciones sobre movimientos de titulares de los planteles del Colegio de Bachilleres de Chiapas (Cobach) en esta región han generado inconformidad entre algunos directores que temen y se resisten a dejar sus cargos, amparados en supuestos compromisos adquiridos con exfuncionarios y funcionarios a los que habrían aportado sumas de dinero para mantenerse con el nombramiento a lo que se suman presuntos actos de corrupción en esos planteles.
Hay casos como en el plantel 08, en el que en reciente reunión de comités de padres de familia solicitaron cuentas sobre presuntas irregularidades administrativas y una investigación sobre las inversiones de parte de las autoridades del Gobierno del Estado, señala que de manera reciente fue destinado para el plantel un millón y medio de pesos que fueron utilizados en su mayoría en la remodelación de los baños de los alumnos y administrativos, sin embargo, la suma es estratosférica para la obra.
Transparencia de recursos
Esta situación ha sido similar en distintos planteles de Tapachula y la región, por lo que la sospecha de la posible malversación de recursos del programa La Escuela es Nuestra implica no solo a los directores de los planteles sino sus superiores entre estos encargados de la coordinación y supervisión de las obras.
Son montos muy altos para las obras de mejoras que se han realizado y es que, aunque el recurso provenga del gobierno los padres de familia exigen que se destinen en su totalidad al beneficio de los estudiantes y no quede en manos de funcionarios que confabulados con constructoras han minimizado el beneficio de la comunidad estudiantil.
Padres de familia y docentes señalan que la falta de transparencia y rendición de cuentas vulnera con gravedad la credibilidad de la institución, además de afectar de forma directa a la comunidad estudiantil.
Ante este panorama, demandan la intervención inmediata de los órganos de fiscalización y control interno, así como auditorías exhaustivas que permitan esclarecer el destino de los recursos públicos y deslindar responsabilidades, a fin de garantizar la legalidad, la honestidad y el correcto funcionamiento del sistema educativo.












