Jorge Ramos y Angélica Sandoval denunciaron ante los medios de comunicación las agresiones físicas y psicológicas de las que fue víctima su pequeña hija de seis años, al interior del Centro Educativo “Mi Pequeño Hogar”, por lo que piden a las autoridades investigar conforme a derecho y sancionar a quienes resulten responsables.
Indicaron que recientemente se mudaron a la capital chiapaneca, por lo que buscaron una escuela para su hija que vive con el trastorno del espectro autista (TEA) y decidieron inscribirla en dicho centro educativo ya que los directivos les dijeron que el personal estaba capacitado para atender a la pequeña según sus necesidades.
Sin embargo, su hija fue atacada por otro menor al interior del plantel. De acuerdo a la señora Angélica, en varias ocasiones notaron que regresaba a casa con golpes y moretones, pero el 25 de abril regresó con un golpe muy fuerte en la rodilla, por lo que acudieron a la escuela a indagar pero no obtuvieron una respuesta concreta.
Fue entonces que pusieron mayor atención revisando el cuerpo de su hija, debido a que el trastorno autista es no verbal, lo que le impide manifestar sus emociones y sentimientos. Para el 25 de mayo, cuando la recogió en la escuela notó que tenía varias heridas en las piernas.
Al preguntarle a la maestra al respecto no supo qué responder, más que no vio nada y no escuchó nada, incluso le dio a entender que le había pasado en su casa. Fue entonces que la directora decidió ver los videos de seguridad en el salón y en una hora de grabación pudieron ver cómo uno de sus compañeros la agredía mientras la maestra no observaba.
“Se puede ver cómo le pica, la golpea, le quita sus lentes, le escupe, la sofoca, se ve cómo se detiene a sacarle punta a su color para lastimarla, y cuando ella se levantó por el dolor, él la vuelve a sentar para seguir agrediéndola”, y aunque la maestra estaba ahí nunca se dio cuenta.
A partir de entonces su hija ya no acudió a la escuela. Al día siguiente se reunieron con la madre del niño, quien se mostró muy apenada, preocupada y desconocía la razón de tal comportamiento, pidió disculpas y dijo que acudirían a un terapeuta.
Además se reunieron con la directora quien les informó que únicamente le darían una suspensión de 15 días, porque no había presentado una conducta similar anteriormente, además de que debía ir a terapia obligatoria.
Los padres dieron a conocer que el día de la agresión acudieron a un servicio médico para atender las heridas de su hija y quedara a su vez pruebas de ello, después fueron a la Fiscalía de la Mujer donde los canalizaron a la Fiscalía General del Estado (FGE), para presentar una denuncia formal.












