Samuel Toalá Díaz, esposo de Jaqueline González Pérez, de 25 años de edad, y quien falleció luego de ser intervenida para dar a luz a su hijo en el Sanatorio Santa Sofía, exigió justicia para que este caso de presunta mala praxis médica no quede en la impunidad.
De acuerdo con el esposo de la hoy extinta, en este espacio había llevado su control médico del embarazo, por lo que acordaron que el proceso de parto sería en el mismo lugar.
Entró por una cesárea
Precisó que el día viernes primero de mayo, Jaqueline fue ingresada para dar a luz a su bebé varón, el cual nació bien mediante cesárea.
Ese mismo día por la noche, comenzó con intensos dolores, por lo que los familiares avisaron al personal médico de la clínica particular, quienes únicamente dijeron que era normal.
Momentos después se percataron que presentó abundante sangrado, al grado que la sábana quedó empapada.
Las anomalías
Toalá Díaz agregó que dentro de las anomalías en la estadía de su esposa fue que sin el consentimiento requerido, a Jaqueline le fue retirada la matriz, por recomendación de los médicos.
Fue en este procedimiento que a la joven madre le cortaron el hígado y la sutura no fue bien realizada, lo que provocó que el sangrado fuera incontrolable.
Llegó mal al Pascacio Gamboa
El día sábado fue retirada de este lugar y llevada al Hospital de la Mujer (Pascasio Gamboa) en un estado de salud extremadamente grave.
“Cuando llegamos al Hospital de la Mujer, los médicos que la atendieron nos dijeron que mi esposa llegó con un 99.9 % de probabilidad de muerte”, expresó.
El personal del nosocomio hizo todo lo posible para salvar la vida, sin embargo, había que realizarle una intervención para saber hasta qué punto era el daño interno que presentaba la paciente.
Durante este trabajo el cuerpo de Jaqueline colapsó en tres ocasiones, “los médicos me dijeron que pasara a despedirme, porque su cuerpo no resistiría más y así fue, perdió la vida”.
El dolor de un esposo
El viudo lamentó esta situación: “Ahora me he quedado sólo con mis hijitos, uno recién nacido y otro de cinco años. Mi hijo mayor no asimila todo lo que está pasando, y yo tampoco”, dijo.
En este contexto dijo que fueron tres los médicos de Santa Sofía los que intervinieron en las operaciones de su finada esposa.
“Queremos que este caso no quede impune. Nos han contactado otras personas que han tenido otras malas experiencias en este mismo lugar”, expresó.
Hizo un llamado al fiscal general del estado, para que los responsables sean sancionados y nadie más vuelva a caer con estos médicos que lucran con la salud y la vida de los chiapanecos.












