Los lacandones han comenzado a pedir a otras comunidades de su etnia, inmersas en la Selva Lacandona, que no acepten ser parte de la producción de la palma de aceite debido a las consecuencias irreversibles -y dañinas- que causa la cosecha de este producto, así como los residuos que se generan en su proceso.
Así lo dio a conocer Chankin Chambor Chanabor, expresidente asesor del Consejo de la Biósfera Montes Azules, quien dijo que estas plantaciones dañan los mantos acuíferos de la zona, por lo que temen quedarse sin agua limpia dentro de la reserva natural.
“Se pueden ir secando (los cuerpos de agua) y al final no vamos a tener agua. Chiapas aporta el 31 por ciento de agua dulce a nivel nacional, por lo que tenemos que cuidar el vital líquido. Reconozco que se generan ganancias, al ser una fuente de ingresos pero hay otras producciones más ambientales”, enfatizó Chankin Chambor.
Agregó, que en muchas zonas donde antes se practicaba la ganadería ahora han mutado a la producción de la palma de aceite, una actividad que va en aumento. Hizo un exhorto a los trabajadores del campo de la zona a realizar cosechas que se reproduzcan viablemente con la flora nativa de la selva.
El municipio de la Selva que cuenta con más puntos de palma de aceite es Benemérito de las América, cuyos desechos son vertidos principalmente al Río Usumacinta, lo cual pone en peligro la vida acuática del río.
“Considero que las plantas productoras de palma de aceite que ya están se deben normar con todos los estándares de nivel internacional. Tenemos que hacer un trabajo para concientizar y prevenir, para que se den cuenta (los productores de la palma) que están dañando su propio patrimonio”, abundó.
Chankin Chambor Chanabor dijo que son aproximadamente cinco las empresas de palma de aceite en las inmediaciones de la biósfera, las cuales deben ser reguladas con la mayor prontitud posible.











