Kin García Martínez, guardián del Área de Protección de Flora y Fauna Selva Lacandona, alertó sobre la presencia de cazadores de comunidades vecinas a esta reserva natural, un santuario clave para especies en peligro como el jaguar y el mono saraguato.
En una entrevista para este medio informativo, solicitó al gobernador Eduardo Ramírez Aguilar implementar medidas urgentes para proteger el territorio.
Intrusos
“Nosotros cuidamos nuestras selvas. Pero hay un detalle, otras comunidades se meten a la cacería, sobre todo de los ejidos de Zaragoza y Jardín. Ellos cazan los animales”, denunció García Martínez.
El líder lacandón subrayó que pese a los esfuerzos locales por preservar el área, la falta de control en los límites territoriales facilita la entrada de cazadores furtivos.
“Queremos pedir apoyo al gobernador Eduardo Ramírez para que nos ayude a solventar esto. Necesitamos que las comunidades ejidales entiendan el contexto y no se metan”, insistió.
Área
La reserva de Nahá, ubicada en la región más septentrional de la Selva Lacandona, abarca tres mil 847.42 hectáreas que funcionan como un ecotono entre la selva alta perennifolia y los bosques templados de los Altos de Chiapas.
Alberga dos cuerpos lagunares donde coexisten cocodrilos y aves acuáticas, además de especies icónicas como el tucán real, el oso hormiguero y el tepezcuintle.
Entre su flora destacan la caoba, el chicle y el corcho negro, junto a pinos y encinos que marcan la transición hacia ecosistemas montañosos.
El guardián reiteró que sin intervención estatal, actividades como la tala y la cacería podrían acelerar la degradación de uno de los últimos refugios de especies prioritarias como el jaguar (Panthera onca), clasificado en peligro de extinción. “Estamos cuidando nuestras reservas y animales, pero necesitamos aliados”, concluyó.












