Influencers, marcas y agencias hacen lo que quieren en las redes sociales a costa de los derechos de las y los consumidores. Estamos en una completa anarquía en donde las autoridades están ausentes, a pesar de que existe regulación en torno a los derechos que tienen las personas consumidoras sobre la publicidad que reciben, dijo Florentina García de la organización Tec-Check.
En conferencia de prensa junto con la asociación civil El Poder del Consumidor presentaron el estudio “#ChatarraInfluencer”, que documenta ocho campañas publicitarias: Danonino, KFC, Jumex, Kellogg’s, Nestlé, Snickers, Coca-Cola y Bimbo.
Las organizaciones coincidieron en que el uso de influencers (personas populares en redes sociales), como estrategia de marketing, ha logrado sobrepasar el control de las madres y los padres, así como las reglas asignadas a los medios tradicionales para dirigirse de forma directa a su grupo objetivo: la población consumidora más vulnerable.
“Estamos hablando de publicidad dirigida a una población vulnerable: niñas, niños y adolescentes. La publicidad de comida chatarra visibiliza la necesidad regular el marketing de influencers”, explicó Florentina García.
Puso como ejemplo la situación actual donde las personas famosas en redes sociales promocionan cualquier producto o servicio, incluida la comida chatarra disfrazada de recomendación personal, algo que “es muy riesgoso cuando hablamos de la niñez”.
Aunado a la capacidad de las redes sociales de generar muchísimo contenido y pasar casi desapercibido, lo cual dificulta a las autoridades estar monitoreando, generando adicción en los usuarios.
Pese a lo anterior, en el 2020, en plena pandemia, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) solo hizo ocho monitoreos a las cuentas de redes sociales, “estamos hablando de una situación donde las autoridades no están presentes”, destacó García.
En 2020, a nivel mundial el gasto en publicidad en redes sociales de la industria de comida aumentó 58 % con respecto al año anterior. Nos encontramos en una especie de “ley de la selva”, agregó Gabriel Sosa, de El Poder del Consumidor.











