La iniciativa 3 de 3 contra la violencia hacia las mujeres busca que las personas con antecedentes de agresión por violencia familiar, delitos sexuales y de violencia contra mujeres por razones de género, o como deudores alimentarios o morosos, no puedan ocupar cargos públicos de elección.
De acuerdo a la representante de la red de mujeres feministas Las Constituyentes CDMX, Yadira Sandoval, impulsora de la iniciativa en el país, ya fue aprobada en Oaxaca y Chihuahua, además fue presentada en el Estado de México, Tabasco, Hidalgo, Zacatecas y Morelos.
“El 3 de 3 propone reformas constitucionales para los requisitos de elegibilidad y para idoneidad, que se cambien las reglas en los órganos autónomos, en la administración pública estatal y municipal, en la ley orgánica del Congreso y del Poder Judicial.
“Permitiría la posibilidad de contar con un padrón de deudores de pensión alimenticia, uno de agresores, con un marco jurídico inmediato, con una ley operable, con sanciones firmes y visibles que terminen con el pacto de impunidad que históricamente se ha traducido para las mujeres en desigualdad”, dijo.
Comentó que no es posible aspirar a una cultura democrática paritaria si esta tiene instituciones que todavía repliquen prácticas discriminatorias de desigualdad y violencia.
Explicó que la iniciativa es diferente a las reformas que se han aprobado sobre violencia política contra las mujeres en razón de género, ya que aplica para las autoridades que aspiran a poder gobernar una cuidad, estado u ocupar un cargo público.
“Plantea una nueva forma entre las instituciones y la ciudadanía en favor de las mujeres.
“Propone el cumplimiento efectivo de las recomendaciones internacionales, que dice que es corresponsabilidad de todas dependencias del Estado en todos los niveles poder prevenir, atender y erradicar la violencia”, mencionó.
La clave es que los hombres que aspiren a un cargo de elección, alcaldes, regidores, síndicos, diputados locales y gobernadores, no puedan acceder a ello si no cumplen el requisito de no ser deudor de pensión alimenticia, no tener antecedentes por delitos sexuales ni por delitos de violencia familiar.
Esto implica un nuevo paradigma de hacer política, porque no basta el no robar, no mentir y no traicionar, si se es acosador, deudor o agresor.
Dijo que la idea es que aplique también para magistrados, jueces, consejeros, comisionados, fiscales y ministerios públicos.
Enfatizó que la iniciativa no busca ser un elemento violatorio de derechos humanos ni de revanchas políticas, sino que pretende colocar en la mesa que además de la ética política y pública basada en la rendición de cuentas y transparencia, se requiera asumir la responsabilidad de erradicar todas las prácticas discriminatorias.
En Chiapas está siendo impulsada por la Secretaría de Igualdad de Género del estado en coordinación con diferentes asociaciones civiles, como 50+1, Red Chiapas por la Paridad Efectiva, la Comisión Estatal de los Derechos Humanos y el Congreso del Estado, además de otras instituciones.
De acuerdo a la secretaria para la Igualdad de Género, María Mandiola, la elaboración de esta iniciativa parte de que garantizar el respeto pleno a la integridad y los derechos de las mujeres no es una concesión, sino una obligación legal y un imperativo para el Estado mexicano, porque así está establecido en los tratados internacionales del que forma parte, así como en la carta magna y leyes secundarias.
“Hacer que los derechos de las niñas y mujeres se respeten y ejerzan en todas las esferas de acción y decisión, es un acto de justicia frente a las desigualdades que frenan su desarrollo.
“Es una manera de ponerle un alto a la cultura machista que está enraizada en hábitos, mentalidades y prácticas sociales que deben erradicarse”, afirmó.
Dijo que la política patriarcal ya no tiene cabida en el siglo XXI, a las mujeres se les respeta en la política, en las instituciones públicas, en todo lugar, sin excepción.
“Se debe poner un alto a quienes piensan que pueden sostenerse en el poder con los vicios y las viejas prácticas machistas”, concluyó.












