Piden vacaciones sin descuido alimenticio

La especialista dijo que la temporada vacacional también puede ser una oportunidad para reforzar hábitos saludables. Diego Pérez / CP
La especialista dijo que la temporada vacacional también puede ser una oportunidad para reforzar hábitos saludables. Diego Pérez / CP

Las vacaciones representan un periodo de descanso y diversión para los niños; sin embargo, también es un momento de vulnerabilidad en sus hábitos alimenticios y de actividad física, así lo advirtió Lesly Sánchez, especialista en nutrición clínica y deportiva.

Señaló que la ausencia de horarios escolares fijos puede propiciar sedentarismo, consumo excesivo de snacks y alteraciones en los patrones de sueño y comida.

La especialista explicó que durante este periodo muchos niños tienden a levantarse más tarde, saltarse el desayuno o sustituirlo por alimentos poco nutritivos. 

“El hecho de que el niño no lleve a cabo sus actividades habituales lo hace estar más en sedentarismo y desfasa los horarios de desayuno y comida”, comenta. 

Esta desorganización, dijo, puede llevar a que en la siguiente comida el niño llegue con más hambre y consuma alimentos en exceso, lo que aumenta el riesgo de ganancia de peso.

Alerta

La nutrióloga también alertó sobre el uso frecuente de alimentos procesados como una solución rápida para mantener a los niños entretenidos, especialmente cuando los padres continúan con sus actividades laborales. 

Este tipo de productos, además de no aportar energía de calidad, puede alterar el comportamiento, el control del sueño y una mala alimentación.

Para contrarrestar estos efectos, Lesly Sánchez recomendó mantener horarios similares a cuando se acude a clases, evitar que los niños se levanten después de las ocho de la mañana y procurar que realicen actividades físicas o lúdicas que los mantengan en movimiento. 

“Lo ideal es tratar de mantener al niño habituado a sus horarios y actividades, para que no esté expuesto todo el día a alimentos procesados”, concluye.

La especialista subraya que la temporada vacacional no tiene que ser sinónimo de descuido, sino una oportunidad para reforzar hábitos saludables en familia, siempre con equilibrio y sin caer en prohibiciones extremas.