El pie de atleta es una de las infecciones por hongos en la piel más común en Chiapas, como todo el mundo. Su alta prevalencia se estima en aproximadamente 10% de la población, mientras que en México representa una de las diez principales causas de consulta dermatológica, aseguró el doctor Alexandro Bonifaz Trujillo, integrante de la Fundación Mexicana para la Dermatología (FMD).
La también conocida como tiña de los pies se presenta debido a hongos que crecen en condiciones de humedad y calor, condiciones que particularmente en Chiapas tiene una alta prevalencia, donde el campesinado utiliza este calzado de manera habitual para las prácticas agrícolas.
Factores
“Dentro de los factores que estimulan esta infección superficial de la piel es el uso prolongado de calzado cerrado –como tenis o botas que por lo regular son de plástico– y la ausencia de hábitos de higiene como secar bien entre los dedos de los pies después del baño”, señaló.
Esta infección se localiza en los espacios interdigitales (entre los dedos), en la planta de los pies y en los bordes de las extremidades. Se observa descamación, enrojecimiento, fisuras, grietas, en algunas ocasiones aparecen callos por el engrosamiento de varias capas de la piel y puede existir mal olor y prurito (comezón).
El doctor Bonifaz Trujillo, también Jefe del Departamento de Micología del Servicio de Dermatología del Hospital General de México (HGM), explicó que el pie de atleta se puede presentar en cualquier individuo sin importar la condición económica o social y a cualquier edad.
La tiña de los pies también se adquiere por el contacto directo y constante con personas que ya tienen la infección, “o bien por el contacto en lugares públicos que son focos de humedad y en donde los hongos se depositan, como baños, albercas, centros deportivos, gimnasios, así como compartir prendas como zapatos, calcetines o toallas”, refirió el especialista.
Un error común entre la población es la automedicación porque es frecuente el uso de cremas que contienen una mezcla de varios productos –como cortisona– que sólo agravan el problema.











