Pierde San Cristóbal su traza histórica

“El poder económico no puede destruir, debe construir, preservar las identidades, la arquitectura”, sentencia Cacho. Jofiel Domínguez / CP
“El poder económico no puede destruir, debe construir, preservar las identidades, la arquitectura”, sentencia Cacho. Jofiel Domínguez / CP

Ante la imposibilidad de seguir construyendo hacia las periferias de la ciudad, distintas inmobiliarias pertenecientes a la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) han indicado que han empezado a realizar estudios para ver en qué zonas de la ciudad se pueden construir edificios de hasta cinco pisos, un hecho que algunos arquitectos consideran un proceso natural.

Centro histórico, casi intocable

Al preguntarle a dos arquitectos sobre esta propuesta, una de las primeras cuestiones que recalcan es el cuidado sobre el centro histórico.

San Cristóbal fue declarada como zona de monumentos históricos en 1974 por el entonces presidente de México, Luis Echeverría Álvarez, y en 1986 Miguel de la Madrid ratificó la declaración.

Eduardo Díaz, exdelegado y miembro activo del Colegio de Arquitectos Chiapanecos Nueva Generación, señala que sin esta ley el centro histórico habría sufrido más modificaciones de las que se ven hoy en día.

Al respecto, menciona el fenómeno de las plazas comerciales que se están construyendo al interior de los recintos históricos.

Algo que para el arquitecto Jorge Ruiz Cacho hace que la propia ciudad pierda su esencia.

“Se vuelven construcciones que están fuera de un contexto arquitectónico y eso hace que la ciudad pierda su identidad”.

¿Proceso natural o consecuencia de malas decisiones?

Para Eduardo Díaz, la propuesta de las inmobiliarias es un resultado natural, mientras que Ruiz Cacho apunta al crecimiento desorbitado que ha tenido la ciudad, que, a su parecer, ha perdido su traza histórica.

Ruiz Cacho considera que lo adecuado hubiera sido una clara delimitación de la parte histórica de la ciudad y colindarla con un tipo de urbanismo más contemporáneo.

Sin embargo, Eduardo Díaz es más optimista en la creación de edificios de más plantas, porque pueden dar paso a lo que se conoce como ciudades compactas y otras teorías que proponen que a través de un crecimiento vertical y el uso de edificios mixtos (donde convergen vivienda, comercios y oficinas) los ciudadanos puedan llegar en 15 minutos, a pie o en bicicleta, a cualquier parte.

De fondo, la preocupación principal es el derecho a la vivienda, el cual en ciudades turísticas como San Cristóbal se enfrenta a retos como el que representa la aplicación Airbnb.

En ese sentido, Eduardo Díaz menciona que en la ciudad hay muchos casos de edificios dedicados exclusivamente al alojamiento.

“La mayoría de gente que tiene casa en el centro ve una oportunidad de negocio en dar alojamiento”, apunta Díaz, quien añade que esta situación también merma los números de los empresarios hoteleros.

Ante estas cuestiones, Jorge Ruiz Cacho recalca la consciencia que el municipio debe tener sobre un adecuado Plan de desarrollo urbano, en el cuál se estipulará hacia donde sí se puede crecer.