Pintan mural para rememorar íconos sociales

En el mural se observa el rostro de chiapanecas, dos asesinadas y una desaparecida. CP
En el mural se observa el rostro de chiapanecas, dos asesinadas y una desaparecida. CP

Un mural elaborado sobre la pared de una vivienda del barrio Las Canoitas en Tuxtla sintetiza la tristeza, la ira, la indignación, la apatía, aunque también la demanda, el reclamo y el anhelo de justicia por los recientes homicidios de mujeres en diversos escenarios del país.

En colores primarios y neutros, ribeteados con la delicadeza del tono rosa, destacan en la pared de la casa los rostros de la activista y antropóloga originaria de Comitán de Domínguez, Nadia Vera, de la niña tuxtleca Kimberly Albores y de Tatiana Trujillo, oriunda de Ocosingo.

Los trazos pictóricos fijados en la dureza del concreto y el ladrillo mantienen y resumen los rasgos físicos característicos que constituyeron las personalidades de las mujeres y la niña, con los cuales trascendieron, fueron queridas y arrebatadas de la vida.

El denominado mural «No basta con voltear a ver» reúne en los contornos de las imágenes, inscripciones, mensajes, acotaciones y alusiones a las víctimas. Palabras entrelazadas en lamentos, dolor y advertencias: No me dejes sin tu voz silente, No me dejes sin tu luz a oscuras, No me dejes sin tu piel desnuda.

Cada línea, volumen, matices y palabras fueron colocados con cuidado y dedicación artística, durante cuatro días de trabajo por los pintores e integrantes del Colectivo Nahual, con la intención de evidenciar los homicidios, la pena y la lucha permanente porque cada caso sea sujeto a la legalidad y la justicia.

Los creadores, hombres y mujeres, esbozaron sobre el mural localizado en la esquina de la 7ª Sur y 5ª Poniente, breves relatos, casi obituarios y datos para la memoria de quiénes y por qué fueron las víctimas.

Sobresale con su rostro suave y sonrisa imperecedera, el nombre de Nadia, como activista originaria de Comitán, “víctima de feminicidio hace unas semanas, junto con tres mujeres más y un fotógrafo”.

“Los mataron en el Distrito Federal por su activismo en Veracruz”, afirman las grafías pinceladas.

Ocupa otro espacio el rostro cándido y sonriente también de la menor Kimberly, quien fue reportada fallecida en una estancia infantil de una colonia en la capital chiapaneca, sin que aún se esclarezca el deceso a satisfacción de sus padres y familiares.

En «No basta con voltear a ver» está la cara definida, asentada, de ojos escrutadores de Tatiana Trujillo, la joven esposa cuyo homicidio fue atribuido a su cónyuge, el exlegislador Elmar Darinel Díaz Solórzano.

A decir de vecinos y transeúntes, el mural en Las Canoitas “va por todas mujeres lamentablemente asesinadas en el país, desde ahora y desde antes”.

En la concepción artística crítica de Daniel Castillo, uno de los muralistas del Colectivo Nahual, el trabajo pictórico de barrio es un testimonio de dolor y reclamo permanentes por las mujeres víctimas de la violencia, para que esas historias de odio, rechazo e ignominia no se repitan.

Es un llamado, dijo, a la conciencia de hombres y mujeres, para procurar, mediante la educación, que conscientiza, la cultura que modera y establece criterios, acciones que eviten agresiones y contra el sector femenino.

Castillo enfatizó que no basta con voltear a ver y asomarse al mural que muestra a las mujeres afrentadas, envilecidas y asesinadas, “se requieren acciones individuales y colectivas ciudadanas. Por medio del arte debemos difundir estos sucesos para que la sociedad vea y analice qué está pasando”, consideró el joven pintor.

En «No basta con voltear a ver», participaron asimismo, Carolina Selvas, Mariana Secas, Daniel Albores, Amauri Pérez, Luis Ángel, con la colaboración de la Galería-Taller Caleidoscopio.