Hace dos meses la Coca-Cola se volvió viral al convertirse en otro producto víctima de la piratería en México, y en las últimas semanas las autoridades han hecho decomisos en un par de fábricas clandestinas.
De acuerdo con información publicada en distintos medios, el refresco “clon” se vende en la zona centro y central de abastos de la Ciudad de México, municipio de Nezahualcóyotl, Chalco y colonia Santa Martha, en Iztapalapa.
En redes sociales también se ha denunciado el hallazgo en otras entidades como Chiapas. Un usuario de Ocosingo publicó una foto con dos envases diferentes, seguido del siguiente mensaje: “Sabe más dulce, menos gaseosa; el envase es distinto aunque la tapa sí viene sellada. Más vale prevenir, por favor tome sus precauciones”.
Para Paulina Magaña, coordinadora de Salud Alimentaria en El Poder del Consumidor, “no es un tema bien estudiado, pero al ser una bebida azucarada tendrá el mismo perfil de nutrientes: altos en azúcares, algunos aditivos y colorantes, aunque no sean piratas son un riesgo para la salud”.
A temprana edad
Si bien México es de los principales consumidores de productos ultraprocesados, también lo es de bebidas azucaradas. Los productos de la empresa estadounidense (Coca-Cola), en 2021, representaron más de 70 % del consumo nacional de bebidas azucaradas embotelladas, con un promedio de 160 litros por persona al año.
Es de las bebidas azucaradas más consumidas, además de los jugos industrializados, aguas de sabor, entre otros, pues “llama mucho la atención por el tipo de consumo en México, la cantidad que se está consumiendo”, precisó Magaña.
Al analizar los grupos, por ejemplo de niñas y niños, la preocupación aumenta porque se registra un consumo a muy temprana edad. Más de la mitad de niñas y niños (54 %), entre los seis meses y dos años de edad, ya ingieren estas bebidas.
En el grupo de escolares también se observa el mismo patrón, pero en lugar de ser la mitad de la población, el 92 % de las niñas y niños en etapa escolar consume este tipo de líquidos, siendo “preocupante por sus vínculos con la salud y con ciertas enfermedades”, agregó Magaña.
Pero el consumo de bebidas azucaradas no es una decisión individual, tiene que ver con el entorno alimentario que está compuesto de varias cosas, es decir, existe una serie de factores en el entorno que lo está propiciando, explicó.
Por ejemplo, el bajo costo, su alta disponibilidad, pues se encuentra en varios puntos de venta, incluso al interior de algunas escuelas, a pesar de los lineamientos que lo prohíben, “no solo hace publicidad de la marca, también hace algunas campañas que son consideradas publicidad indirecta a la población”.
En Chiapas se ha visto el consumo por arriba del promedio de la población en México, dijo Paulina Magaña, pues se utilizan estrategias para llegar a la población indígena, a la cual dan precios diferenciados o más vendedores en ciertas zonas.
Placer
Son varias las enfermedades que se relacionan al consumo excesivo de estas bebidas y una es la obesidad, sin embargo hay otras que se presentan independientemente de la obesidad.
Cuando una persona consume por dos semanas un refresco o una bebida azucarada (500 mililitros a diario), se observan algunos factores de riesgos de enfermedades cardiovasculares, como aumento de triglicéridos, colesterol, mayor probabilidad de tener hipertensión y diabetes.
“Por cada bebida azucarada incrementa en 19 % el riesgo de desarrollar diabetes y por cada dos porciones al día incrementa un 26 % y directamente está ligada a procesos de mortalidad”, indicó la representante de El Poder del Consumidor.
Además, el estudio de “Población Mexicana en 2019” le atribuyó la mortalidad de 40 mil personas al año, “consumir bebidas azucaradas se ha vinculado a estas sensaciones de placer, se debe al azúcar y combinaciones con otros ingredientes como sodio”.
Magaña hizo hincapié en que el azúcar es uno de los ingredientes que se ha vinculado con procesos de adicción, no solo las bebidas azucaradas, también los productos ultraprocesados que generan la necesidad de consumir más.
“Por un lado la adicción y por otro la educación al sabor, es decir , los paladares se adecuan a cierta cantidad de azúcar y después la percepción puede ser menor” y necesitar más; por ello, aunque el refresco no sea pirata, dijo que representa el mismo riesgo para la salud.
Mercados
Después de Estados Unidos, México es el mercado más importante para The Coca-Cola Company, pues del volumen total de refrescos destinados a América Latina, un 47 % es comprado en este país.
Para El Poder del Consumidor y organizaciones aliadas, el tema es de gran relevancia porque las bebidas azucaradas han tenido un papel fundamental en la precarización de la salud de los mexicanos.
Son responsables de más de 24 mil muertes cada año, según reportó el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) en 2020. Además, entre hombres y mujeres menores de 45 años causan el 22 y 33 %, respectivamente, del total de las muertes vinculadas con los males antes mencionados.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) en Chiapas dijo que hasta ahora no hay denuncias sobre venta o comercialización de Coca-Cola pirata, tanto en el estado como a nivel nacional.












