La piratería en México está provocando semestralmente la pérdida de miles de empleos, y a su vez que el Producto Interno Bruto registre índices estacionarios.
En Chiapas, muchos artesanos han comenzado a sentir ya en sus bolsillos la clonación de sus obras, que se ofertan sin ton ni son en el mercado negro a menor precio, pero de muy mala calidad.
Nos referimos desde luego a la influencia china, que a nivel global reproduce cualquier objeto en proporciones diminutas o colosales, pero en versiones poco símiles a las reales.
En 2006, el Gobierno de Chiapas manifestó su preocupación ante la denuncia de que el ámbar chiapaneco estaba siendo víctima de la piratería.
El tema llegó hasta el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), donde participó el Instituto Casa Chiapas y el Consejo Regulador del Ámbar.
La Secretaría de Economía dijo en su momento que contaba con el censo de las empresas que se dedican a la piratería de piezas elaboradas con ámbar.
Sin embargo en 2011, se denunció nuevamente que los productos chinos que imitaron artesanías de Chiapas, habían ocasionado pérdidas de hasta un 50 por ciento en este sector.
Hoy, en 2012, la gema registra un aumento del 300 por ciento en su costo, debido a que en las minas es cada día más escaso encontrar este material.
En Simojovel, la tierra del ámbar, se tiene un padrón de registro de unos seiscientos mineros, y más de dos mil artesanos. Esta cifra habla de las pérdidas que se están ocasionando al comercio formal.
Cabe destacar que se entiende por piratería, toda aquella producción, reproducción, importación, comercialización, venta, almacenamiento, transportación, arrendamiento, distribución y puesta a disposición de bienes o productos en contravención a lo establecido en la Ley Federal del Derecho de Autor y en la Ley de la Propiedad Industrial.











