Plan económico de emergencia

El gobierno federal desistió ya de insistir en que la recesión en la economía de Estados Unidos no tendría ningún efecto de este lado de la frontera, porque estábamos blindados. En buena hora.

Está bien mantener los ánimos tranquilos, pero no al punto de bajar la guardia cuando en una actividad globalizada nuestro principal socio comercial anda en serios aprietos económicos y financieros.

De pronto, las estimaciones del crecimiento se ubicaron en 2%, ocho décimas abajo del último cálculo. Esa es una muy mala noticia, pero preferible a los optimismos sin fundamento.

El presidente Felipe Calderón Hinojosa anunció un programa de apoyo a la economía de 10 puntos, preponderantemente un descuento de 3% en los pagos provisionales de impuestos y de 10% a 20% en las tarifas de energía eléctrica para los sectores comercial y productivo.

El plan tendrá un costo para el gobierno de 60 mil millones de pesos, obtenidos por ahorros y, sobre todo, por las utilidades excedentes del bendito petróleo, que todavía nos saca de apuros. A cambio, 10 mil millones de pesos se destinarán a la rehabilitación de ductos de Petróleos Mexicanos.

El gobierno pagará 5% de las cuotas patronales del Seguro Social y destinará 650 millones de pesos al sistema nacional de empleo, al mismo tiempo que abrirá un portal de empleo en internet y se darán mil pesos a las personas físicas con actividad empresarial que presenten su última declaración fiscal anual. El problema del portal es que necesitará materia para servir, y ese es el problema, aunque los funcionarios creen que con las medidas van a crearse 700 mil puestos de trabajo.

Las medidas han sido recibidas con beneplácito, como todo lo que ayude a reducir costos a las empresas, aunque se echan de menos acciones que beneficien directamente a los trabajadores, como no sea la presunción de que no perderán sus plazas.

Habremos de esperar acciones más consistentes para tiempos normales. (El Universal)