No son pocos los analistas que en medios impresos y televisivos han cuestionado la actuación de algunos dirigentes que han organizado un movimiento en torno al problema generado por la falta de lluvias en varias regiones de México. Como se sabe, el Gobierno Federal ha destinado 33 mil 827 millones de pesos dentro del Plan Integral de Atención a la Sequía 2012, que abarca aspectos como el mantenimiento de las capacidades productivas, manejo adecuado del agua y uso sustentable de recursos naturales, así como esquemas de aseguramiento.
El presidente Felipe Calderón se ha comprometido ante este grave problema y las acciones traducidas en recursos para enfrentarlo, están a la vista de todos, y no obstante que en la operación de este plan de emergencia participa también la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, estos dirigentes meten ruido tal vez con intenciones ajenas a resolver el asunto, al solicitar la instalación de un Observatorio y Contraloría Social integrada por la FAO, la Cruz Roja y Transparencia Mexicana.
Sólo estos dirigentes -quienes viven en mansiones de lujo y que se transportan en camionetas que cuestan más de un millón de pesos- tienen desconfianza en la aplicación de los recursos que han sido anunciados por la Comisión para la Prevención de Desastres del Consejo Mexicano para el Desarrollo Rural Sustentable. No obstante, de acuerdo con los analistas citados al inicio, estos dirigentes son los que siempre han estado protestando, tanto que han hecho de este derecho una actividad permanente, mientras que son otros los que se dedican en verdad a hacer producir al campo.
Por su parte, el Consejo Mexicano para el Desarrollo Rural Sustentable se pronunció por dar prioridad al otorgamiento de apoyos para productores del campo con reglas de operación, recursos y esquemas de asignación aplicados de manera ágil y expedita. Además, detalló que esos recursos para la atención integral de la sequía se destinarán a la reactivación social y económica productiva de las entidades afectadas.
De esta manera, menos mitote malintencionado y más trabajo frente a los graves problemas es lo que se espera para superar en este caso la sequía, que no es asunto de poca importancia.











