La pandemia por coronavirus ha dejado afectaciones todavía incalculables para los sectores productivos de Chiapas, no sólo en la parte sanitaria, económica o de salud para miles de personas; los daños también se han reflejado en la parte ambiental y en la resistencia que aún persiste en un sector de la parte empresarial que no quiere invertir para dejar a un lado los plásticos de un sólo uso, como lo establece la Ley Ambiental.
Para disminuir la contaminación en Chiapas, los integrantes de la LXVII Legislatura aprobaron en junio de 2019 reformas a la Ley Ambiental del Estado que, entre otras cosas, establece la eliminación del uso de bolsas en supermercados, tiendas de autoservicio, de conveniencia, departamentales, farmacias, mercados y demás similares elaboradas con plástico no biodegradable, compostable o cualquier otro de sus derivados, para fines de envoltura, transportación, carga o traslado de productos.
Posturas
El presidente de la Comisión de Ecología y Cambio Climático del Congreso local, Fernando Cruz Cantoral, explicó que la prohibición de los plásticos de un sólo uso entró en vigor, pero que debido a la contingencia por la pandemia y para no afectar a la economía de los empresarios, se encuentra en etapa de sensibilización y notificación a los productores y distribuidores.
Lo que se ha observado en el estado es que en los supermercados, tiendas de conveniencia, de autoservicio y otros comercios ya no entregan bolsas de plásticos; los restaurantes no dan popotes ni recipientes de unicel, lo que disminuyó la cantidad de residuos que se generan cada 24 horas, sin embargo, hay otros establecimientos que se resisten al cambio.
Daño
Datos de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn) revelan que en la entidad se producen más de cinco mil toneladas de desechos al día; el 11 % son plásticos, aunque no se ha logrado determinar qué porcentaje son los llamados de un sólo uso.
Lamentablemente, muchos de los plásticos de un sólo uso terminan en los sistemas hídricos y generan una alta contaminación; por ejemplo, el Cañón del Sumidero, según datos de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), hasta el 14 de diciembre de 2020 acumuló mil 118 toneladas de residuos sólidos.
Esa cantidad de basura la generan más de 220 comunidades y se distribuyó de la siguiente manera: 797 toneladas fueron madera, 317 lo concentró el ripio y 4.3 toneladas fueron los plásticos.
Sanciones
Israel Domínguez Bello, del Departamento de Ingeniería Ambiental de la Semahn, recordó que se han tomado acciones para la regulación de los plásticos de un sólo uso, desde los que se ofertan en tiendas hasta la fabricación de estos objetos, ante el impacto que provocan en la fauna marina.
El daño que provocan estos objetos se debe, en gran medida, a que su recolección, el manejo, la recuperación o el reciclado se ha vuelto muy complejo, por eso es que la prohibición es una alternativa viable.
Con base en lo establecido en el artículo 238 Bis de la Ley Ambiental del Estado, quienes no cumplan con las disposiciones pueden ser acreedores a amonestaciones con apercibimiento, multas de cien o veinte mil veces el valor diario de la Unidad de Medida y Actualización (UMA), es decir, desde ocho mil 962 hasta un millón 792 mil 400 pesos.
Se le suma la clausura temporal, parcial o total de las instalaciones; si se detecta reincidencia, las sanciones podrían ser hasta dos veces el primer porcentaje interpuesto.
Empresarios
Sobre el tema, Arturo Marí Domínguez, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) en Chiapas, aseguró que ninguna de las cinco mil empresas que componen el organismo han sido sancionadas, debido a que están cumpliendo lo establecido en la ley.
Puntualizó que, aunque la mayoría de los empresarios legalmente establecidos adoptaron el cambio, es una realidad que la utilización de productos biodegradables implica un desembolso mayor para todos los sectores productivos.
Aunque que en la entidad no se ha identificado a un productor de insumos biodegradables, sí hay empresas que los comercializan y, por lo tanto, opciones para suplir los plásticos de un sólo uso.
Pequeños empresarios
No todos los sectores productivos han tomado de buena manera la implementación de la ley, debido a que pasó a afectar el trabajo que realizan algunas personas. Leonardo Olivera se ha dedicado a la venta de bolsas de plástico y sus derivados desde hace 30 años; expuso que las nuevas disposiciones sí provocaron una merma en su venta.
Ubicado al interior del mercado Juan Sabines, en la capital chiapaneca, calificó de unilateral esta medida que puede afectar su patrimonio, del que depende su familia.
El propietario del establecimiento “Bolsas y Rollos de Polietileno” comentó que desafortunadamente estas leyes se hacen sin consultar a los sectores. Aclaró que toda acción a favor del medio ambiente es positiva, sin embargo, no es algo nuevo, ya que los mismos empresarios de plástico han adoptado medidas más amigables con el entorno.
Compartió que desde hace 15 años distribuye en la capital chiapaneca bolsas de plástico que son fabricadas con el aditivo “oxobiodegradable”, cuyo tiempo de degradación es de tres años.
Gasto
Durante la pandemia, la compra de trastes desechables dentro de los insumos para el sector restaurantero representa un 10 por ciento de la inversión, es decir, por el bien del bolsillo y de la ecología es urgente reducir los plásticos de un sólo uso.
El ejemplo lo tiene Alejandra Borges, quien fue dueña de un negocio de banquetes; por la emergencia sanitaria tuvo que suspender el servicio de eventos que tuvo a su cargo por más de 20 años y optó por la preparación de comidas para llevar.
Dentro de la compra de insumos, destinaba hasta 700 pesos diarios en plásticos de un sólo uso y esa cantidad representaba un 10 por ciento de sus gastos. “Dábamos los desechables, el contenedor de unicel y todo lo que son accesorios que ocupas en un servicio para llevar y gastábamos entre 500 y 700 pesos diarios, dependiendo de la cantidad de comida que vendíamos”, dijo.
En el inicio de la pandemia, el año pasado, más negocios restauranteros incrementaron los servicios de comida a domicilio, por lo que la demanda de desechables subió y también los precios. Aunque existen plásticos biodegradables, estos son 50 por ciento más costosos que los no ecológicos.
Borges comentó que, para vender comida con conciencia de cuidado ambiental y reduciendo costos, implementó bolsas de papel y de plástico, lo cual redujo su gasto diario en desechables hasta un 600 por ciento.












