Plurinominales

Son diversas voces las que se han pronunciado por una reducción en el número de integrantes del Poder Legislativo. Actualmente en la Cámara de Diputados hay 500 personas de las cuales sólo 300 fueron avaladas por el voto popular; el resto corresponde a cuotas de poder de las cúpulas de los partidos políticos. Son 200 miembros del Congreso que se hallan allí por la vía plurinominal. Esta figura fue creada en el pasado para equilibrar en algo el peso que tenía un partido mayoritario, pero en la actualidad su razón de ser dejó de existir.

Además, estas 500 personas no legislan, pues de acuerdo con el testimonio de quienes han estado allí, dicha responsabilidad recae en los coordinadores de los respectivos grupos partidistas a los que eufemísticamente les llaman también fracciones parlamentarias, como si en el país exisitiera tal sistema.

Recientemente, un aspirante a integrar ese Poder -pero no es el único, sino muchos- planteó la propuesta de eliminar 232 cargos plurinominales del Congreso de la Unión. Reconocía que la eliminación de los diputados y senadores plurinominales constituye un reclamo añejo ya de los mexicanos. Ese personaje sugería organizar debates que tendrían como tema central la eliminación de 200 diputaciones plurinominales y 32 senadurías por esa vía. Esto, además, representaría un considerable y sano ahorro para el erario y así estas personas que ya no llenarían una curul estarían en posibilidad de trabajar en algo productivo para sí mismos y para la nación.

Este político queretano justificaba que quienes llegan al Congreso federal o, en su caso, a los congresos locales, no adquieren un compromiso con la sociedad: son individuos que han encontrado una forma cómoda de acceder al poder. Sostenía también que quienes pretenden acceder a cargos de representación popular, deberían recorrer las calles, colonias y comunidades para conocer los problemas que enfrenta la población mexicana.

Además, con dicha modificación, los partidos políticos estarían obligados a preparar sus cuadros e iniciar campañas con sentido social, no político.

Este aspirante reconocía que la figura de diputado federal es hoy por hoy la peor calificada en el ámbito nacional, por lo que debería haber cambios radicales para revertir esa situación a través de leyes que realmente beneficien a la sociedad.