El pez diablo, una especie invasiva, altamente reproductiva y sin depredador, representa un peligro para la actividad pesquera en Chiapas, en ciertos municipios ya se encuentra presente hasta en un 70 por ciento por cada intento de pesca, por lo que, investigadores del Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez (ITTG) han desarrollado estudios para poder comercializar a dicha especie.
El pez oriundo de Brasil, ya se encuentra presente en toda la geografía chiapaneca, sin embargo, en el centro y sur aún no se comercializa ni consume, a diferencia de el norte del estado que ya tiene un comercio importante, afirmó Rocío Meza Gordillo, investigadora del Instituto.
La docente indicó que debido al aspecto, la dificultad de su procesamiento y su carne oscura han hecho que la mayoría de la ciudadania chiapaneca no lo consuma, al punto de existir una sobrepoblación, como en la región de la presa “Peñitas” y el municipio de Catazajá, en la que se han registrado, que en un intento de pesca, el 70 por ciento de lo recogido es pez diablo.
Por tanto, el pez diablo es un producto ampliamente rechazado para su consumo y comercialización, sin embargo, dentro del Instituto se desarrollaron investigaciones en la Maestría en Ciencias en Ingeniería Bioquímica y del Doctorado en Ciencias de los Alimentos y Biotecnología.
Rodrigo Gutiérrez Santiago, investigador del Instituto, indicó que productores chiapanecos ya ven disminuidos sus ingresos por la población de este pez que está desplazando a peces como la tilapia y la mojarra.
Ante ello, su estudio pretende extraer moléculas de interés para convertirlas en un producto comercializable y así combatir la sobrepoblación.
Dicho procedimiento consta de toma la carne seca del pez y mediante procesos químicos, desarrollar colágeno en polvo, que ayudaría a comercializar productos que ayuden a cuidar la piel y los huesos, lo que aportaría a la economía de los pescadores y la mitigación de su población.












